Nuestro niño quiere independizarse y largarse a andar. En ese proceso, el gateo es algo muy importante pero no imprescindible.

Un día observamos que nuestro bebé desea alcanzar un juguete, con su mano no llega y de pronto, se incorpora, avanza y logra tomarlo. ¡Ya gatea! El gateo es un movimiento clásico entre los niños de 7 y 10 meses de edad. Pero atención, no todos los bebés gatean antes de caminar. Está comprobado que solo el 87% de los niños lo hace. Que un bebé no gatee no se considera un hecho patológico ni preocupante, tampoco existe evidencia científica sobre por qué unos lo hacen y otros no.

No existe una única manera de gatear, algunos se desplazan rodando, reptando, deslizándose sobre la cola o de formas que a un adulto pueden parecerle raras. “Camilo y Juan son mis hijos mellizos y aunque ambos gatearon al mismo tiempo lo hicieron de formas muy diferentes”, rememora Silvina Montero, artista plástica, y sigue “Juan gateó de la forma tradicional, pero Cami se tomaba de las manos, apoyaba los codos y se impulsaba con ellas como una lagartija. Era extraño de ver pero a él le resultaba cómodo. Cuando consulté a la pediatra me tranquilizó diciendo que no hay una única forma de gateo”.

Aunque parezca una “involución”, algunos bebés se largan a caminar y luego, vuelven al gateo. Esto no debe preocupar a las familias. Si volvió al suelo, es porque, probablemente, aún no estaba del todo preparado para caminar y no se siente seguro; cuando lo esté, volverá a intentarlo y afianzará la marcha.

El gateo es algo que los bebés desarrollan naturalmente. Para que  comience a gatear es fundamental que pase gran parte del día en el suelo. Por eso, será importante “prepararles el terreno”. Habrá que revisar los espacios de la casa buscando y eliminando elementos que puedan provocar accidentes como enchufes, muebles y otros objetos. Al principio, y en la medida de las posibilidades, lo mejor será acondicionar una habitación. Lo ideal es que tenga pocos muebles y que estos sean sólidos para que le sirvan de apoyo cuando quieran ponerse de pie.

El piso no debería ser muy frío. La madera es una buena opción sin embargo no evita chichones por eso en los últimos años se popularizaron alfombras o pisos de goma eva antigolpes. 

En esta etapa lo más adecuado es que los bebés permanezcan descalzos. Tanto para gatear como para ponerse de pie, las zapatillas y medias impiden que las plantas y los dedos de los pies se ajusten al suelo. Además si el suelo es liso, la suela puede deslizarse y el niño puede resbalar y perder seguridad. No hay que preocuparse por resfríos ya que la naturaleza previó para los pies de los bebés una buena capa de grasa que impide el paso del frío.

La ropa debe ser cómoda y adecuada. Un cómodo pantalón que les proteja las rodillas y les permita moverse alcanzará. En esta etapa es preferible dejar vestidos y polleras largas ya que se enredan con la tela o se los pisan cuando tratan de incorporarse.

La necesidad de gatear surge en general cuando el bebé desea alcanzar un objeto, por eso es importante ofrecerle estímulos pero sin abrumar. Algunos juguetes en el suelo ayudarán a llamar su atención pero sin llenar todo el espacio.

Es importante en esta etapa que el bebé siempre tenga un adulto cerca. No solo para evitar situaciones peligrosas, también para hablarle y estimularlo en sus logros. Recordemos que el gateo se puede estimular pero no provocar, ya que surge de manera natural. Dejarlos aprender solos influye positivamente en la confianza y autoestima de nuestros hijos. Aunque nos cueste habrá que moderar ansiedades y sobre todo no “apurarlos”. 

Carestino ofrece tres modelos de alfombras antigolpes de distintas medidas según los espacios con los que cuenta cada familia. Confeccionadas con espuma de alta densidad esto evita golpes fuertes y los temidos “chichones”. Su capa de polietileno la hace resistente al agua lo que permite que se la use en espacios internos o en el exterior. Además se lavan fácilmente. Las alfombras cuentan con un doble diseño que incluye dibujos coloridos, números y letras para enseñar, divertir y estimular el desarrollo a los más pequeños. Se pueden enrollar o plegar con facilidad  lo que favorece su guardado y su transporte si, por ejemplo, deseamos llevarla a la casa de la abuela.

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