Dibujar, modelar con masa son experiencias sensoriales fascinantes para los chicos, pero además los ayudan a mejorar su motricidad y capacidad de concentración.

Adultos y niños tenemos diferentes formas de expresión. La palabra es la más habitual, pero también podemos expresar sentimientos, mostrar nuestro mundo interior mediante otros recursos. Pintar, modelar son actividades que ayudan a mostrar lo que a veces no logramos poner en palabras, pero también desarrollan la creatividad, la imaginación y muestran un mundo interior. No es necesario que las creaciones sean “obras de arte” alabadas por críticos y profesionales sino expresiones propias.

Es importante que como adultos ayudemos a desarrollar la creatividad de los chicos. “Estimularlos es fundamental para que se animen a hacer sus producciones. Aunque cueste hay que abstenerse de corregirlos, criticarlos y sobre todo lanzar frases burlonas o hirientes cuando están creando. Si lo que hicieron nos parece genial o desastroso, lo mejor es respetarlos y que sigan creando en libertad”, aconseja Manuela Rodríguez, artista plástica que realiza talleres de dibujo para niños. En la misma línea aconseja que si vemos que el pequeño artista dibujó, por ejemplo, un perro sin cola, no hay que decirle “está mal” sino “¿no te parece que le falta algo?” y que él lo descubra. No obstante si para él ese perro -que es su perro- no tiene cola, lo mejor es respetar su decisión. “Si criticamos sus producciones porque según nuestro criterio no son bellas, perfectas o del todo correctas lo que lograremos es poco a poco que se le vayan sus ganas de crear”.

Para ayudarlos a desarrollar su imaginación y creatividad y propiciar otras formas de expresión, los adultos podemos proporcionarles a los chicos diversos materiales para trabajar.

Cuando son pequeños y su motricidad fina recién comienza a desarrollarse lo ideal son las llamadas pinturas de dedos y témperas. Los pinceles pueden resultarles difíciles de manipular por eso nada mejor que pintar con sus dedos, lo que les resulta una experiencia sensorial fascinante y además ejercita toda la mano.

Además les debemos proporcionar cartulinas grandes y resistentes. También se les pueden dar fibras o lápices gruesos. Hay que prepararse de antemano para el “enchastre”. Por eso, lo mejor es elegir un lugar donde creen y manchen sin consecuencias para paredes o pisos. Una buena idea es cubrir la superficie donde trabajarán con papeles de diarios o plásticos grandes. Lo ideal es pintar sobre un fondo liso y blanco para que perciban mejor los colores. El mercado además ofrece una gran variedad de pinturas lavables lo que facilita la limpieza luego de la creación. 

Una idea divertida es pintarles las plantas de los pies con témperas y que caminen sobre grandes hojas de papel afiche. Para ellos será todo un descubrimiento su huella de colores.

En los últimos años se popularizaron las fibras para dibujar en la bañera y otras para pintar en vidrios. Ambos elementos no solo divierten y asombran a los chicos, también los entretienen y les muestran posibilidades de creación distintas. 

Modelar con masa, manipular texturas es otra de las actividades preferidas de los chicos. Hay múltiples propuestas y variantes. Plastilina, arcilla, engrudo y masa de sal son algunas de las sugerencias. En los comercios se ofrecen distintas masas: gelatinosas, de telgopor, clásicas y en general, sus precios son accesibles. La vida cotidiana ofrece algunas masas más arriesgadas pero divertidas como la que se puede hacer con miga de pan, con papel e incluso, si se animan, modelar con barro.

Aunque algunas familias prefieren evitarlos por temor a golpes o astillas, los trozos de madera también son grandes aliados para la imaginación. Los bloques de madera de distintas formas pueden servir para realizar sellos para estampar sobre papel. Permiten construir torres e incluso si se las combina con la masa armar nuevos diseños. Solo habrá que poner atención y proporcionarles a los chicos maderas lijadas y sin astillas y estar atentos cuando juegan con ellas.

Entre los dos y cinco años, las actividades creativas además de desarrollar la imaginación, permiten el desarrollo de la motricidad fina y  ayudan a los niños a mejorar su capacidad de atención, pero sobre todo les permiten volar con la imaginación y ese vuelo -ya lo sabemos- sí que es mágico.

Author

Write A Comment