Mi bebé come arena “Mejor imposible”, cuando la realidad supera las expectativas Miedo al mar La plagiocefalia

Les ofrecemos galletitas, budín y alguna fruta pero ellos lo rechazan y sonríen felices de poder comer ¡arena! Día de playa, llevamos todo lo necesario para que nuestro bebé la pase genial. Del bolso sacamos palita, balde y rastrillo para que se divierta cerquita del mar. Pero apenas lo sentamos en la arena, se llena la mano con ella y con su mejor sonrisa se la lleva a la boca. ¿Qué hacer? ¿Puede ser peligroso? ¿Le hará mal? Estas y otras preguntas pueden surgir cuando un niño pequeño cree que la arena es un manjar digno del mejor restaurant. Si uno le indica “no” su carita hará un terrible puchero. Comer arena, algo que ningún adulto haría a ellos les parece genial. “Desde el nacimiento y hasta cerca de los 18 meses, los niños exploran y conocen su mundo a través de la boca, etapa que se conoce como fase…