Aprender sin darnos cuenta: las claves del proceso incidental

Aprender sin darnos cuenta: las claves del proceso incidental

La diversión es la principal preocupación de los niños y niñas: siempre buscan algo para jugar o un cómplice para sus travesuras. Nosotros como adultos, disfrutamos y somos felices de verlos divertirse pero también queremos que de cada experiencia se lleven un aprendizaje.

Siempre estamos buscando la manera de dejarles algo: una expresión, una conducta, un valor, un hábito. Aunque no lo notemos, ¡ellos siempre están aprendiendo! En cualquier intercambio que tengamos durante día, el APRENDIZAJE INCIDENTAL está presente para dejar huella en los peques. ¡En esta nota te contamos de qué se trata!

¿Qué es el aprendizaje incidental?

Antes que nada, tenés que saber que el lenguaje es la primera habilidad que se despierta de manera natural en los más chiquitos a través de la interacción con su entorno.

Cuando hablamos de naturalidad y de interacción nos referimos a lo que llamamos “incidental”: “el niño y la niña, de manera inconsciente, se va apropiando de la lengua materna por medio de los juegos y la relación con sus más cercanos, para ir llenando su cerebro de palabras e información”, explica la fonoaudióloga Juana Toriggia.

Esto quiere decir que, sin darse cuenta, los pequeños pueden estar aprendiendo muchas cosas que, a futuro serán la base de sus comportamientos, sin estar actuando con ese objetivo.

Pero… ¿quiénes son los que pueden alentar este proceso? ¡Todos! Sí, cualquier persona que se preste a formar parte de la infancia de nuestros hijos puede ser el motor del lenguaje incidental. Así que… tanto papá, mamá, abuelo/a, tío/tía, primos y amigos, ¡a jugar con ellos!

¿Cómo estimularlo? 

Según la licenciada, en cualquier intercambio cotidiano estamos frente a este fenómeno. Pero hay algunas situaciones que pueden llegar a ser claves:

  • Momentos repetitivos: Cuando decimos “hora de comer”, “hora de bañarse”,  “a cambiarse” o “hora de ir a la cama”, inconscientemente los predisponemos a seguir un orden para cada momento del día.

Estos hábitos, que empiezan en casa, siguen en la casa de la abuela, con los tíos y también en el jardín. 

¡Sin querer queriendo! “Van adquiriendo normas de comportamiento que combinan vocabulario funcional, estructuras sintácticas e información no verbal, que los van a acompañar a lo largo de toda su vida”, continúa Toriggia.

  • ¡A JUGAR! “No hace falta que tengamos ningún juguete especial o particular porque el mejor estímulo para desarrollar la comunicación y el lenguaje es el contacto interpersonal: nosotros y nuestros hijos/as”, expresa la licenciada. 

Está bien, dejamos de lado los juguetes, pero… ¿Con que nos divertimos? Toriggia explica que los juegos corporales son ideales para los más chiquitos:

  • Las cosquillas: encontrar sus sensibilidades y hacer que ¡rían a carcajadas!
  • Persecuciones: el atrápame si puedes, son juegos clásicos que los ayudan a desarrollar habilidades de movimientos y expresiones emociones, como cuando nos atrapan y son ¡los campeones del mundo!
  • Escondidas: ¿a quién no le divertía este juego? Los chicos tienen que pensar estratégicamente un lugar y se tienen que acordar qué parte de la casa es el espacio perfecto para no ser encontrados. Y, si les toca contar hasta diez y empezar a buscar al escondido, aprenderán que buscando ¡todo se encuentra!
  • Caballito: subir a los chicos a nuestras espaldas es muy divertido, ¡sobre todo para ellos! Es ideal dejarlos que nos indiquen el camino y que disfruten del paseo.
  • ¡A cantar y bailar! Poner su música favorita y cantar con ellos, o hacerlos bailar estimula la expresión gestual y corporal. ¡Qué fácil es divertiste! 
  • ¡Hora de leer un cuento! Si los peques no saben leer, es importante dotarnos de paciencia y tener un rato de lectura con ellos: así se estimula la audición y la actividad creativa. 

Si ya saben leer, podemos pedirles que lean para nosotros y así estimular la lectura, la expresión oral y la habilidad de leer para otros.

¡Ya no hay de qué preocuparnos! El aprendizaje incidental se da en todos los contextos en los que los niños y niñas estén inmersos. Acompañarlos y dialogar son la base para que el lenguaje esté presente a cada.

¿Qué te parecieron estas propuestas para estimular el aprendizaje? ¿Agregarías otras? ¡Te leemos!

Fuente: 

Lic. Juana Toriggia

Licenciada en fonoaudiología, especialista en neurolingüística infantil. MN: 6918

@JTFONOAUDIOLOGIA

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