Sugerencias y reflexiones acerca de cómo estimular y acompañar de manera óptima el desarrollo cognitivo, social y emocional de nuestro bebé.

El vínculo que construimos con nuestro bebé se inicia mucho antes de que nazca nuestro hijo: nuestra voz, nuestras caricias y todo estimulo que le transmitimos cuando están en nuestro vientre, posibilitan el inicio de este camino tan maravilloso que es el de crear un vínculo de apego con él. Seguramente, muchos sean los interrogantes que nos hacemos durante el embarazo, y por sobre todo una vez que nacen, respecto de cómo estimularlos y acompañar de manera óptima su desarrollo cognitivo, social y emocional.  María Laura Lezaeta, Psicóloga infantil, y co-fundadora de JUEGOlogía nos ayuda a reflexionar sobre la importancia del contacto afectivo y de la estimulación sensorial de nuestro bebé.

“Suele suceder que tendemos a pensar que necesitamos de la presencia de factores externos, como ser:  materiales u objetos didácticos para favorecer y promover todo su potencial, cuando en realidad más que centrarnos en juguetes u objetos, lo más importante es poder comprender que el mejor “instrumento” para que nuestro bebé  pueda aprender y nutrirse del contacto con el mundo que le rodea  es el  vínculo que construimos con él:  es mediante nuestros gestos, nuestra voz, nuestra mirada y escucha amorosa,  que acompañamos y le damos un sentido y significado a las primeras expresiones (gestos, llantos, balbuceos, etc.) que nos tramite nuestro bebé.  Nuestro hijo necesita para su desarrollo sobre todo, nuestra presencia. 

Cuando sintonizamos y respondemos a sus necesidades físicas y emocionales, nuestro bebé se siente escuchado, comprendido y por sobre todo seguro. Ese contacto afectivo y seguro es el que le permitirá explorar y lanzarse a la aventura de descubrir el sin fin de estímulos que le regala su entorno. Será entonces a través de nuestro vínculo que podrá aprender de dichas experiencias y atesorarlas como parte de su proceso de aprendizaje que contribuirá en su desarrollo cognitivo, emocional y social. 

Son muchas las maneras que tenemos de interaccionar con nuestro bebé: Contarle lo que vamos hacer con él durante el día, explicarle a través de nuestras palabras, haciendo foco en la entonación de nuestra voz, nuestro contacto visual y nuestros gestos, las cosas cotidianas que compartimos día a día, como por ejemplo relatarle a modo de cuento todo lo que puede observar a su alrededor cuando hacemos los paseos a la plaza, o las rutinas que disfrutamos, como ser: la hora del baño, la hora de cambiarse etc. También, leerle cuentos, cantarle canciones, y toda actividad que nos genere disfrute y conexión con nuestro bebé, ya que mediante estos intercambios lúdicos, dichas experiencias podrán ser significativas para su desarrollo y aprendizaje. 

Además de brindarle experiencias significativas de interacción, es importante tener presente que el modo de vincularse que tienen los bebes con el mundo exterior, es a través de los sentidos, ya que es a través de ellos que empiezan a comprender todo lo que les rodea.  En ese aspecto, además de nuestra presencia afectiva, podemos propiciarles recursos lúdicos que acompañen esta etapa de crecimiento.  

Las actividades entonces o juegos adecuados en esta etapa son, por lo tanto, aquellos que estimulen la percepción sensorial del bebé, es decir aquellos que captan su atención a través del oído, el tacto y la vista. Algunas propuestas pueden ser: libros de tela para que puedan manipularlo más fácilmente, sonajeros y juguetes de diferentes texturas; móviles para colocar arriba de la cuna, así como también propiciarles las condiciones necesarias, como por ejemplo colocar un piso de goma eva en un ambiente del hogar que sea seguro, para que puedan explorar con libertad los diferentes movimientos de su cuerpo que van descubriendo. En esa exploración, los adultos acompañaremos ese proceso de autodescubrimiento, poniendo palabras a cada parte de su cuerpo y contándoles cada hallazgo que va descubriendo de su entorno.


Todas estas propuestas podrán estimular su desarrollo siempre y cuando haya un intercambio afectivo de parte nuestra hacia ellos. Tengamos presente que las interacciones que construyamos en los primeros años de vida serán cruciales para su crecimiento, por lo que lo mejor que podemos brindarles será nuestra presencia”. 

María Laura Lezaeta es Psicóloga infantil, y co-fundadora de JUEGOlogía, donde desde hace varios años equipan a profesionales de la salud y padres con herramientas lúdicas y terapéuticas para trabajar diferentes áreas cognitivas, emocionales y sociales en niños.  www.psicologiadidactica.com / @juegologia

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