¿Cuál es el riesgo para las mujeres embarazadas de infectarse con COVID-19? ¿Se traspasa el virus por la leche de la madre? Preguntas que en esta nota tienen respuesta.

Desde hace casi dos años, palabras como coronavirus, pandemia, covid se incorporaron a nuestro vocabulario. Términos que nos resultaban ajenos hoy son parte de conversaciones cotidianas. Todo comenzó cuando a principios de diciembre de 2019, se conoció un grupo de casos de neumonía de causa desconocida en Wuhan, una ciudad en la República Popular de China. La investigación reveló que era el resultado de la infección con un coronavirus recientemente identificado, denominado COVID-19. Y entonces el mundo cambió.

Hoy sabemos que las formas de evitar el contagio son sencillas y se aplican a toda la población: Lavado frecuente de manos (la duración es la de 2 “feliz cumpleaños” seguidos), si no hay agua y jabón usar un sanitizante que contenga alcohol al 60%, evitar toser o estornudar en la mano (en el codo preferentemente) y no tomar contacto con personas, manteniendo una distancia de 1-2 metros aproximadamente.

En las últimas semanas y ante el aumento de personas con la enfermedad volvieron a surgir muchas preguntas y una de las más frecuentes es, las embarazadas ¿estarán más propensas a enfermarse que otras personas? Actualmente no sabemos si las mujeres embarazadas tienen una mayor probabilidad de enfermarse por COVID-19 que el público en general ni si tienen más probabilidades de tener una enfermedad grave como resultado. Las mujeres embarazadas experimentan cambios en sus cuerpos que pueden aumentar el riesgo de algunas infecciones. Con los virus de la misma familia que COVID-19 y otras infecciones respiratorias virales, como la influenza, las mujeres han tenido un mayor riesgo de desarrollar enfermedades graves.

Según los especialistas David A. Schwartz y Ashley L. Graham: Existe un conocimiento limitado sobre las infecciones por coronavirus que ocurren durante el embarazo; lo que se sabe ha sido, en su mayor parte, el resultado de epidemias resultantes de dos enfermedades diferentes, el SARS y el MERS. Estas experiencias previas con infecciones por coronavirus en el embarazo indican que estos agentes son capaces de causar resultados clínicos adversos, incluida la enfermedad materna potencialmente mortal que en algunos casos requiere hospitalización, cuidados intensivos y asistencia respiratoria. No se sabe aún si durante el embarazo existe contagio vertical (entre la mamá y el bebé por el paso del virus a través de la placenta materna).

El virus no fue hallado, aún, en líquido amniótico o leche materna.

Se desconoce si las madres con COVID-19 pueden transmitir el virus a través de la leche materna con seguridad; lo que sí sabemos es que el amamantar brinda protección contra muchas enfermedades. Hay raras excepciones cuando no se recomienda lactar. Los especialistas no tienen una guía específica para la lactancia materna durante la infección con este virus. Fuera del entorno posparto inmediato, la leche materna es la mejor fuente de nutrición para la mayoría de los bebés.

La madre debe determinar si amamantará y cómo comenzar o continuar la lactancia materna, en coordinación con su familia y los proveedores de atención médica.

Una madre con COVID-19 confirmado o en estudio, sintomático, debe tomar todas las precauciones posibles para evitar transmitir el virus a su bebé, incluso lavarse las manos antes de tocar al neonato y usar barbijo especial, mientras se alimenta con el pecho.

Si se extrae leche materna con un extractor, la madre debe lavarse las manos antes de tocar las piezas de la bomba o la mamadera y seguir las recomendaciones para una limpieza adecuada después de cada uso. Si es posible, la mamá puede pedir a un tercero brindarle la leche extraída a su bebé.

Además, es importante aclarar que también existe la posibilidad de que la mamá no se sienta físicamente apta para dar la teta, puede sentirse afiebrada, dolorida, cansada etc. con lo cual puede extraerse leche, pedir leche materna de banco o acudir, en última instancia, a leche artificial (recordemos la importancia de la leche materna como tejido vivo que se adapta a las necesidades biológicas de su cría). A medida que se vayan actualizando los datos, nos vamos a ir enterando sobre los procederes, mientras tanto, una vez más, le damos la mano derecha a la lactancia materna como alimento súper nutritivo y protector de nuestros bebés y bebas. 

Con el asesoramiento de la licenciada Débora López Ferrucci, Puericultora y Docente de ACADP y Bióloga. Coordinadora general del Instituto de Investigación en Medicina y Ciencias de la Salud (IIMCS) y Profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador (Usal).

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