El trapito o peluche de apego es mucho más de lo que parece, para el bebé es un objeto que le ofrece protección, compañía y confianza. Por eso, se vuelve especialmente útil cuando tiene entre siete y ocho meses, momento en el que aparece la llamada “angustia del octavo mes” o “crisis de separación”. Es en esa etapa cuando el bebe se reconoce como una persona independiente de su mamá y eso le genera inquietud y tristeza.
En esa instancia, este trapito funciona como un objeto transicional, es decir que le es de ayuda para sentirse confiado y lograr la independencia emocional de su mamá. Luego de un tiempo, ya no será necesario porque habrá entendido que esa separación es momentánea y podrá calmar su estrés por sí solo.
Por todo eso, su utilidad se refuerza en momentos de conflicto, como cuando la madre se va a trabajar o a la hora de dormir.

¿Cuál elegir?
Los adultos pueden comprar un trapito de apego y ofrecérselo al bebé, pero muchas veces es este quien termina eligiendo un juguete, mantita o cualquier objeto que él sienta cercano y amigable.
A la hora de elegir uno, tené en cuenta que debe estar confeccionado con materiales hipoalergénicos, lavables, libres de ftalatos y no tóxicos. La textura también es importante, ya que va a estar pegado a su pielcita y la idea es que lo sienta confortable al tacto.

¿Cuándo no usarlo?
Durante los primeros meses de vida, suele recomendarse que en la cuna no haya peluches, muñecos ni mantas, ya que -aunque parecen objetos inocentes- pueden provocar asfixia. Por ese mismo motivo, tampoco se recomienda la utilización de almohadas.

¿Hay que sacárselo en algún momento?
En realidad, es el bebé o niño quien lo dejará en la medida en que ya no necesite este soporte. Y en esto no hay manuales, algunos pueden olvidarse de su peluche de apego al año e incluso antes, y otros seguir apegados al objeto hasta los dos o tres años. También puede pasar que se haya olvidado y vuelva a pedirlo ante una situación estresante, como la llegada de un hermanito o una mudanza.  Sacárselo de prepo no tiene sentido, ya que es probable que eso incremente su angustia.

¿Qué pasa si no quiere un trapito de apego?
Cada bebé vive esta etapa de manera diferente, algunos incluso, parecen no verse afectados por esta “angustia del octavo mes”, por eso no siempre es necesario. Otras veces, sucede que utiliza un objeto como el chupete para que cumpla esta función y entonces parece no haber necesidad de un peluche o trapito de apego.

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