El recién nacido ya está en su casa y el hogar se empieza a llenar de personas que quieren darle la bienvenida, algo que no siempre los papás agradecen.

La espera terminó y el recién nacido ya está en su casa; familiares, amigos y conocidos desean conocerlo. La expectativa es mucha y el cariño también. Para que esas visitas no se conviertan en un momento de mucho estrés tanto para el bebé como para sus papás, Federico Díaz, pediatra (MP 232337), nos brinda algunas sugerencias:

  • Respetar al bebé que recién llegó. Está conociendo su nuevo ambiente.
  • Evitar las reuniones numerosas de personas
  • Lavarse muy bien las manos antes de tocar o tener contacto con el bebé.
  • Si estás cursando alguna enfermedad o fumaste recientemente, lo mejor será no ir a visitar al recién nacido.
  • Respetar las decisiones de la familia. Si visitamos su casa no le abramos la heladera, no le cambies el canal de la tele, si ves que levantan los platos de la mesa es porque llegó el momento de irse y no grites.

Otras sugerencias que ayudan:

Elogiar a la mamá ya que puede sentirse un poco insegura o entristecida y unas palabras lindas o de aliento siempre se agradecen. Evitar comentarios sobre su físico.

Avisar que se irá de visita, no “caer” de sorpresa y entender si nos dicen que prefieren posponer un tiempo la visita.

En lo posible realizar visitas cortas. Los papás suelen estar muy cansados y si además deben ser buenos anfitriones se le suma una tarea extra.

Evitar las visitas luego de las 19. Es el momento donde muchos papás implementan la rutina del baño, cena y descanso. Alterarla altera a todos.

Ofrecerse a realizar algunas tareas domésticas que alivien la vida cotidiana. Si bien suele ser más gratificante ofrecerse a cuidar el bebé, lo que muchos padres precisan -sobre todo si fueron papás de múltiples- es que los ayuden con la comida, las tareas de planchado o barrer el piso.

Si el recién nacido tiene un hermano en lo posible también llevarle un regalo y pasar un tiempito con él para que no se sienta desplazado.

Esquivar dar consejos u opiniones que no nos pidieron. Lo que funcionó con un bebé no siempre se aplica a otro, lo que sirvió hace unos años quizá ya no se aplica. Por ejemplo, en la década del 80 se aconsejaba no tener al bebé en brazos mucho tiempo para que no se “mal acostumbre” y todos sabemos los beneficios de la crianza con apego.

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