Una de las grandes dudas de los papás primerizos es sobre el momento adecuado de pasar al bebé a su propio cuarto. Algunas sugerencias para tener en cuenta.

Cómo y cuándo pasar al bebé de nuestra habitación a la suya suele ser una decisión difícil. Desde la llegada del recién nacido a casa nos fuimos acostumbrando a dormir con su cuna al lado de la cama matrimonial o haciendo colecho. Hay muchas y buenas razones para hacerlo. El bebé está más protegido y nos sentimos más seguros al tenerlo cerca, además es cierto que si llora o se despierta a medianoche es más sencillo tenerlo al “alcance de la mano” que en otra habitación.

Pero llega un momento en que es necesario tanto para los papás como para las mamás y los niños y las niñas, lograr esa independencia que implica separarse y pasar a su lugar propio. El concepto suele estar muy claro en la mayoría de los papás pero a veces lo complicado es cómo implementarlo.

“Es importante tener en cuenta que pasarlo a su habitación no tiene nada que ver con el tamaño ni la edad del niño, la niña”, nos aclara Federico Díaz, pediatra (MP 232337) y sigue “tiene que ver con un desarrollo afectivo, emocional, con esa necesidad que ellos demuestren de tener alguna independencia y con las posibilidades que cada familia cuente en su casa”.

Existen diferentes maneras con las que podemos ayudar para que esta independencia se logre poco a poco. “Es importante recordar que esto es un proceso. No hay forma de hacerlo de un momento para otro. Algunos niños quizás sí tengan esa facultad de hacerlo más rápido, a otros quizás les tome un poco más de tiempo”, explica Díaz. El profesional aclara que hay distintos factores que pueden incidir. Uno de ellos puede ser la presencia de hermanos que ya duermen en su habitación y esto puede acelerar un poco los tiempos ya que el más chico de la casa desea imitarlos.

Dormir en su propia habitación no es algo mágico, lleva tiempo. No sucederá en forma abrupta ni “de un día para otro”. Implica la aceptación de la “mudanza” por parte del niño. Una buena idea para que comiencen a aceptar que dejarán la habitación de sus padres es que ellos ayuden en la elección del acolchado, de las almohadas, cerciorarse que los juguetes de ellos se encuentren en su habitación. “Estos pequeños gestos ayudará a que los chicos empiecen a tomar el lugar como algo propio, lo acepten en la forma visual”, dice Díaz y brinda otra sugerencia: incentivar a los chicos con el juego de hacer dormir a sus juguetes en la que será su cama. “Esto hace que aprendan y empiecen a reconocer ese lugar como propio. Los elementos de apego, ya sea muñecos, cuentos o frazadas, favorecen a que hagan la transición en forma más natural”.

Otra buena idea es empezar con pequeñas siestas durmiendo con ellos en su nuevo cuarto es otra forma para ayudarlos a ir entendiendo que en ese lugar tienen que dormir y es su nueva habitación. “Decirles que cuando sean grandes van a dormir solos en ese lugar, también es un refuerzo positivo para que interpreten que van creciendo y que por eso también pueden hacerlo solos y solas en ese lugar”, sugiere Díaz y finaliza “cuando ya empiecen a quedarse en su habitación es fundamental acudir inmediatamente si los escuchamos llorar. No hay que dejar que atraviesen la angustia de sentirse solos. De esa forma al llegar a la habitación y tranquilizarlos diciéndoles que estamos ahí cuidándolos, escuchándolos ayudará a que se sientan más seguros de poder dormir en ese nuevo lugar”.

Para finalizar, Díaz enfatiza que es vital que el cambio de habitación no coincida con otros cambios en la rutina o dinámica familiar como puede ser una mudanza, el anuncio de un embarazo, nacimientos o separaciones. Poco a poco se logrará que cada niño y niña duerma en su cuarto propio, una faceta más en esa maravillosa aventura llamada crecer.

Podés consultar a nuestro pediatra en @elpediatra_fede

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