Durante el desarrollo de tu bebé llega el tan esperado momento (por vos) de que ¡Deje los pañales! Sin embargo puede ser uno de los procesos más difíciles de la crianza: algunos días se ven encantados con la idea de ir al baño solos, otros días parece que nunca va a pasar. ¡A no volvernos locos! les traemos recomendaciones prácticas para que el tema de los pañales ya no sea un dolor de cabeza y la odisea de dejarlos se convierta en éxito asegurado.

Antes que nada, debemos entender que el proceso de dejar el pañal debería de ser una decisión acompañada por adultos en los que el niño o la niña confía. El amor por ellos es lo que hará que voluntariamente el niño/a pierda la libertad de satisfacer una necesidad propia en el momento que la siente para sostener la tensión que implica retener y hacerlo en el lugar socialmente aceptado para ello, por el gusto de parecerse a su madre y su padre.

Según las recomendaciones de los pediatras, a partir de los 2 años de edad el pañal ya debería dejar de formar parte de la rutina diaria pero cada niño lo hará a en su momento justo. El proceso puede durar meses o años pero la realidad es que todos los niños dejarán el pañal. Recordá que lo importante no es la edad sino que el proceso sea natural y de disfrute. 

¿Qué puedo hacer para acompañarlo en este proceso?

  1. Tener paciencia y tiempo. Cuando los niños encaran una experiencia nueva que deben atravesar, es primordial que el adulto pueda acompañar y dedicar el tiempo y espacio suficiente a su bebé. Esto les hará sentir más confianza y seguridad para afrontar las nuevas etapas.
  2. Hablar. Si dejan el pañal, significa que ya están más grandes y que deben prepararse para un gran esfuerzo. Recomendamos explicarle el motivo por el cual tienen que usar la pelela o el adaptador y los beneficios que trae abandonar el pañal. Podés ir contándole el paso a paso de lo que debe hacer para usar el baño y hasta mostrarle con tu propio cuerpo. Logrando un entendimiento en el bebé, hará que puedan autofestejar sus logros. 
  3. Practicar y jugar. La práctica facilita la transición para que el cambio no sea tan abrupto. Por eso es bueno dedicar tiempo a llevarlos a la pelela, que se sienten e intenten hacer lo que puedan. Otra opción es divertirse creando juegos que estén relacionados con los objetos de un baño, secuencias con los pasos de ir al baño, etc.
  4. Limpieza. Recomendamos aprovechar la práctica para enseñar a limpiarse correctamente, sobre todo las niñas que cuentan con mayor cantidad de cuidados higiénicos. ¡Y todos a limpiarse las manos! 
  5. Los festejos. Luego de un logro tan grande, como padres podemos celebrarlo verbalmente: con felicitaciones, saludos, aplausos y sonrisas para que ellos también compartan la alegría. 

No hay una edad ni momento definido para comenzar con estas prácticas, y apoyamos que cada bebé respete su tiempo para hacerlo. Si bien hay momentos donde sentimos la presión social por el jardín o las comparaciones entre los padres, no debemos permitir que se vuelva un proceso tedioso. 

Es una etapa de disfrute y crecimiento que hay que acompañar con mucho amor.

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