En la salita, los chicos aprenden y crecen pero también, algunas veces se contagian. Qué pueden hacer familias y docentes para evitarlo.

Nadie duda de la importancia de que los chicos concurran al Jardín. Los especialistas coinciden en que favorece la socialización, ayuda a construir su identidad y fomenta su autonomía, entre otros beneficios. Sin embargo, no se puede negar que en las salas, los nenes y las nenas, conviven con otros niños y adultos, lo que favorece la posibilidad de adquirir y diseminar enfermedades. 

Por otra parte, dadas las necesidades de cada familia, muchos papás trabajan mientras sus hijos van a la escuela y que falten a clase les resulta muy complicado y en algunos casos, casi imposible. En los jardines y guarderías, los docentes saben, por ejemplo, que si algún nene tiene unas líneas de fiebre, es frecuente que sus papás les den alguna medicación que la haga bajar y los lleven a la institución. Pero pasan las horas, pasa el efecto y vuelven los síntomas; en el medio, algún compañerito puede haberse contagiado.

 “La mayoría de enfermedad que pueden contagiarse en el Jardín de Infantes, corresponden a las vías aéreas superiores (garganta, nariz, oídos, laringe), las vías aéreas inferiores (tráquea, bronquios y pulmones), a la piel (eruptivas, infecciones bacterianas o virales) y en menor grado, al aparato digestivo. Muchas afecciones son producidas por una gran cantidad de virus y aunque los niños tengan bien sus mecanismos de defensa pueden padecer varios episodios en un mismo año”, explica Federico Díaz, pediatra (MP 23233). Estas infecciones son comunes en los jardines y guarderías:

Resfríos

Aparecen con frecuencia en invierno y en primavera. La nariz cogestionada y goteante es el síntoma más reconocible. En algunas ocasiones provocan dolor de garganta, ronquera y fiebre no muy elevada. La evolución puede abarcar entre los siete y quince días. En la mayoría de los casos no es necesario que los chicos falten a la escuela. ¿Qué hacer? Los docentes aconsejan que los nenes lleven pañuelos descartables en sus bolsillos porque resulta más fácil ayudarlos. También es necesario enseñarles a cubrirse la nariz y la boca cuando estornudan o tosen para evitar el contagio.

Otitis y sinusitis

La otitis suele comenzar con un intenso dolor de oídos y a veces se suma, fiebre. No es una enfermedad contagiosa, pero el dolor y la fiebre, impiden que los nenes vayan a la escuela. Es indispensable consultar al pediatra en los procesos agudos y mucho más si el cuadro se repite con frecuencia

La sinusitis es la inflamación de las cavidades de los huesos situados alrededor de la nariz y suele manifestarse en los nenes con una tos persistente antes de irse a dormir o a levantarse. Cuando se supera la fase aguda pueden regresar a la escuela aunque sigan recibiendo antibióticos. En este caso habrá que consultar con la institución qué medidas siguen cuando se trata de suministrar medicamentos. En la mayoría de las escuelas, por una cuestión de protocolo y seguridad, los docentes no los suministran sino que debe hacerlo algún familiar a cargo. 

Cuadros gripales

Son típicos de los meses más fríos. Los virus que los causan son numerosos, muy contagiosos y se difunden con rapidez. La fiebre elevada, el dolor muscular generalizado, las cefaleas y los escalofríos: son algunos de sus síntomas. Aunque la evolución generalmente no tiene complicaciones, los chicos deben permanecer en cama algunos días. En cuanto a las vacunas antigripales Díaz, explica que “existen vacunas preparadas según las cepas virales predominantes. Su acción protectora dura entre uno o dos años. Si bien se aconseja para niños con patologías especiales (por ejemplo, procesos bronquiales crónicos), hay autores que aconsejan aplicarla a los niños con obligaciones escolares”.

Diarreas

La diarrea se caracteriza por la materia fecal líquida y el aumento de las deposiciones. Su origen suele ser infeccioso por virus o bacterias y su complicación más peligrosa es la deshidratación aguda. Aunque la diarrea aparece con frecuencia los dos primeros años de vida, también puede afectar a los nenes de 3 a 5 años. En ese caso, no hay que enviarlos a la escuela pero sí avisarles a las autoridades para que refuercen la limpieza de los baños con lavandina, además deben revisar los análisis del agua que se consume o utiliza en la institución y los resultados se deben colocar en la cartelera escolar.

Pediculosis

Es uno de los grandes “clásicos” del jardín y un problema con el que deben lidiar docentes y familias sin distinción de clases sociales. Se transmite de persona a persona en forma directa o a través de peines, sombreros, cepillos, bufandas. Se suele recomendar a las familias que los nenes no concurran al jardín mientras dure el tratamiento para evitar contagiar a sus compañeros. Otra acción que ayuda es avisar cuando un nene tiene “habitantes no deseados”.  Les pedimos que nos avisen así podemos alertar a otros papás y estar listos para el combate -cuenta con una sonrisa Esbel Blanco, ex directora del Jardín de Infantes 907 de Morón-. Además les solicitamos que en la medida de lo posible las nenas vengan con el cabello recogido y los varones con el pelo corto”. Aunque existen medicamentos para combatirlos es necesario que padres y maestros actúen en forma coordinada

Sí o sí

Existen vacunas para la casi totalidad de las enfermedades infectocontagiosas, la mayoría son de aplicación obligatoria y gratuita (tuberculosis, hepatitis A y B, tos convulsa, tétanos, difteria, poliomielitis, sarampión, paperas, rubéola,Varicela, Meningitis). Por eso, y sin lugar a dudas cumplir con la vacunación es la única manera de prevenir enfermedades y evitar complicaciones.

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