Al momento de volver a trabajar muchas familias contratan a una persona para el cuidado de los hijos. Claves y sugerencias.

Luego de la pandemia, poco a poco se vuelve a la “normalidad” y muchas padres deben regresar a la presencialidad en sus trabajos. Ya no hay un papá o una mamá disponible que puede organizar sus tareas para atender la doble demanda de lo que pide su empleo y el cuidado de los chicos. Es el momento de resolver con quién dejamos a nuestro bebé. “Mis padres y suegros viven lejos y no pueden darme una mano con los chicos y los jardines maternales cercanos a casa no me convencían así que la mejor opción era que mi hija se quedara con una niñera”, cuenta Laura Rodríguez, empleada y mamá de Alma. Su situación no es excepcional. Los abuelos suelen ser la primera opción de cuidado ya que brindan la tranquilidad de que nadie va a cuidar y amar a los chicos como ellos. Por otro lado, el jardín maternal favorece la socialización y la autonomía. Pero no todas las familias eligen esas opciones.

 “Hasta los dos años, el niño que permanece en su casa cuenta con varias ventajas: puede llevar un ritmo de vida más relajado y uniforme, no se ve obligado a despertar muy temprano, ni a cambiar de ambiente o alterar sus rutinas. Además en el caso de los jardines maternales no tiene que ‘luchar’ con otros bebés por la atención de sus cuidadores”, explica María Victoria Valle, licenciada en Psicología. Por eso, cuando los abuelos no están disponibles y las instituciones no conforman, muchas familias optan por buscar una persona que se quede al cuidado de los chicos.

Algunas familias con un buen poder adquisitivo suelen contratar estudiantes universitarias o de magisterio para que se dediquen al cuidado de los chicos. Sin embargo, es una opción cara y a los que pocos pueden acceder. Es por eso que muchas veces la persona contratada para realizar las tareas de la casa es la que se encarga del cuidado de los chicos, pero se debe considerar que alguien eficiente para el orden no siempre puede darse maña con un niño o que una persona muy amorosa con los chicos no siempre cumple con las tareas domésticas. “Diana trabajaba en casa antes de que naciera Joaquín y cumplía muy bien con las tareas domésticas. Pero cuando volví a trabajar y le sumé el cuidado del Joaco que ya tenía un año, la casa comenzó a estar más desordenada. Así que resigné la limpieza impecable y prioricé el cuidado de Joaquín”, comparte Inés, docente y mamá de Joaquín.

Para evitar malos entendidos es importante tener en cuenta algunas pautas:

Antes de emplear a una persona es fundamental obtener sus referencias e información comprobadas. Algunas familias recurren a personas referidas por gente conocida y otras prefieren contratar en agencias o bolsas de trabajo que garantizan el conocimiento de la persona que se empleará.

Es importante que la persona contratada sepa claramente con qué criterios nos manejamos. Por ejemplo, habrá que aclarar qué pueden o no comer los chicos, qué se les permite ver y cuánto tiempo de pantallas, qué ropa deben usar al momento de cambiarlos. Aclararle que no se le pueden dar medicamentos sin que los papás lo indiquen.

Explicarle los hábitos y horarios de los chicos, sus gustos y juegos preferidos, y cómo actuamos ante situaciones como berrinches, falta de sueño, alguna travesura, etc.

Dejar anotados en un lugar bien visible los teléfonos del trabajo y de las personas a las que se puede recurrir en caso de emergencia.

Hacerle saber quiénes son las personas autorizadas a visitar la casa cuando uno no está y cómo comportarse si alguien desconocido toca el timbre o llama.

Dejar una suma razonable de dinero a mano y a la vista por si hiciera falta tomar un taxi ante una emergencia o facilitarle teléfonos de radiotaxis o remiserías de confianza.

Valle nos recuerda que “La decisión del cuidado de nuestro hijo siempre es difícil, pero es un aprendizaje que nos enseña que en la vida existen momentos para estar juntos y otros de separación y volver a encontrarse”. Lo importante es no atarse a nadie solo por compromiso o costumbre. Encontrar la persona que se quede con nuestros hijos no es fácil, pero tampoco imposible. Será cuestión de tomarse el tiempo y encontrar aquella persona que nos inspire tranquilidad y confianza.

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