Cansancio, várices, pesadez son frecuentes durante la gestación. Sugerencias para evitar problemas.

Junto con las náuseas del primer trimestre, las molestias en las piernas suelen ser una de las incomodidades más frecuentes que sienten las embarazadas. En un momento u otro casi todas las mujeres gestantes notan pesadez, hinchazón y en los casos más extremos, dolor. Esto se debe a que la circulación sanguínea empeora a medida que el útero comprime las venas que suben la sangre desde los pies.

Los trastornos circulatorios pueden evitarse con algunos cuidados básicos. Los especialistas consultados coinciden que, como en otras situaciones podemos aplicar el dicho ‘es mejor prevenir que curar’. Lo ideal es que la mujer embarazada se ocupe de sus piernas cuando se encuentra bien, por ejemplo, en la sexta semana de gestación. Entonces se pueden dar distintas orientaciones y consejos de prevención. Pero si la consulta se realiza cuando ya hay várices será muy difícil tratarlas.

Para evitar problemas se recomienda:

  • Usar prendas holgadas que no compriman la circulación.
  • Descansar con las piernas en alto.
  • En los momentos libres, darse un automasaje con un movimiento suave y circular.
  • No cargar exceso de peso ni levantar objetos pesados.

Si el trabajo obliga a permanecer muchas horas de pie, el riesgo de que aparezcan várices aumenta. En esas situaciones una buena ayuda son las medias de comprensión o si el profesional lo indica algún medicamento específico. Tampoco es bueno estar demasiado tiempo sentada o de pie en la misma postura. Lo ideal es levantarse con frecuencia, mover pies y piernas. Mientras permanecemos sentadas, evitar tener las piernas cruzadas por la presión que se ejerce sobre los miembros.

De actividad física lo que se recomienda es nadar. La natación o el resto de actividades acuáticas mejoran el tono muscular, la circulación sanguínea, la respiración, etc. Además, no solo contribuyen a mantener las piernas en forma, también ayudan mucho a relajarse, a combatir los dolores de espalda y a poder dormir mejor por las noches. Otra buena idea es hacer bicicleta o estiramientos. No siempre caminar alivia las molestias de las piernas porque a veces se recarga a los miembros que ya están congestionados. También influye el aumento de peso experimentado durante el embarazo. Es necesario recordar que siempre hay que consultar con nuestro médico de cabecera para que nos oriente sobre qué es lo más adecuado.

Un ejercicio ideal
Para ayudar a la circulación sanguínea se puede hacer como si se caminara sobre una superficie blanda sin desplazarse (por ejemplo, una bolsa de arena confeccionada con una tela resistente). Primero se levanta un talón y después el otro. Luego de unos cuantos movimientos, se giran hacia uno y otro lado los pies sobre las puntas.

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