Muchas familias se plantean si estos aparatos que nos proporcionan alivio en días de calor agobiante son buenos para los recién nacidos. Como en la mayoría de los casos, la clave está en usar la tecnología con simples precauciones.

Las altas temperaturas no dan tregua. El calor resulta agobiante y parece que vivimos en una “ciudad horno”. Ante ese panorama, los aires acondicionados resultan aliados fundamentales para obtener un poco de fresco y sentirnos en ambiente agradable. Si hay un recién nacido en casa la pregunta es ¿puedo exponerlo? ¿Le hará bien? La respuesta es ¡sí! Todos los especialistas coinciden en que estos aparatos no llevan riesgos para los más pequeños, eso sí hay que usarlos con algunos cuidados.

 La médica neonatóloga, Fabiana Tenreyro (MP 3179) nos advierte que los recién nacidos son muy sensibles a los cambios de temperaturas, por lo que hay que cuidar y estar atentos tanto al clima dentro y fuera de casa. Un ambiente demasiado frío y seco puede afectar las vías respiratorias del bebé.

¿De qué manera podemos usar el aire?

  • ¡A subir un gradito más! En cualquier estación del año, la especialista recomienda no configurar una temperatura que sea menor a 22° y mayor de 25°. 

Si estamos en pleno verano y vamos a salir de casa, tratemos de que dentro del hogar la temperatura no se encuentre muy baja. De esta manera se evitarán el golpe de calor al salir.

  • ¡Abrí la ventana! El uso frecuente del aire acondicionado tiende a secar el ambiente y producir molestias como picazón/irritación en los ojos o sequedad en las vías respiratorias. 

¿Cómo humedecer los espacios? Tenreyro aconseja ventilar la casa lo mejor y más tiempo posible. Seguro te preguntas, ¿en qué momento? ¡Relax! Si nuestro bebé está durmiendo la siesta en su habitación, es el momento indicado para abrir la ventana del comedor y dejar correr el aire unos minutos. 

En el mejor de los casos, podemos aprovechar de un día con temperaturas agradables para ventilar todos los espacios sin preocuparnos por el viento frío o el agobiante calor de verano. 

Además es importante: 

Evitar en todo momento que el flujo de aire alcance de manera directa al bebé (tampoco es recomendable en los adultos). De este modo, evitaremos los peligrosos “enfriamientos” que pueden provocar desde estornudos y tos hasta cuadros más complicados como bronquitis, faringitis o neumonía.

Prevenir los cambios bruscos de temperatura. Por ejemplo, si vamos a salir con el bebé, una buena medida es subir la temperatura del aire acondicionado, o bien, apagarlo un buen rato antes, de forma que el cambio de temperatura sea gradual y no brusco.

Para evitar que el bebé se enfríe en exceso una buena idea es apagar el aire acondicionado a una determinada hora de la noche. Recordemos que la temperatura corporal del bebé baja mientras duerme, así como la temperatura del exterior. Si el aparato tiene temporizador lo mejor será programarlo para que a la hora indicada se apague.

Una buena precaución es llevar algunas prenda de abrigo para el bebé cuando, por ejemplo, viaje con nosotros en el transporte público o nos acompañe a cualquier establecimiento público. En verano, excepto en tiempos pandémicos, estos espacios suelen estar a una temperatura demasiado baja para ellos, algo que no es bueno para ellos.Realizar una correcta limpieza de los equipos de aire acondicionado evitará que respiremos un aire contaminado de gérmenes y polvo. Su adecuado mantenimiento e higiene, con los cambios regulares de filtros, será la garantía de habitar un ambiente no solo fresco, también saludable para los bebés y para toda la familia.

Más info: https://blog.carestino.com/bebes-y-aire-acondicionado-consejos-y-precauciones/

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