Todas las pieles son únicas y al ser el órgano más extenso del cuerpo humano requiere atención especial e individualizada.

Normal, seca, grasa, y mixta. Así categorizamos los diferentes tipos de piel, pero ¿qué determina que cada una sea lo que es? Básicamente, depende de la variación de agua, sebo y lípidos que nuestro cuerpo secreta y deposita sobre su superficie. A esta tipificación se le suma que cada piel puede manifestarse con cierto grado de sensibilidad o pigmentarse y, a medida que envejecemos, el metabolismo de las células se hace más lento, por lo que va cambiando su estructura, lo que requiere diversos cuidados.

Si a estas aristas le sumamos factores externos e internos que afectan la piel diariamente como la exposición al sol, cambios hormonales, tabaco, alimentación inadecuada, polución, estrés, y ¡embarazo!, ¿cómo no decir que cada piel es única? Y en esta exclusividad de características y necesidades radica la importancia de utilizar los productos correctos para cada piel. 

Antes de elegir los productos cosméticos con respaldo científico, es fundamental realizar un diagnóstico. Los tratamientos inadecuados pueden alterar la calidad de la piel e inclusive tornarla más sensible. Es importante consultar con un profesional que puede determinar en forma correcta textura, grado de hidratación, arrugas, deshidratación, flacidez y hasta características del estilo de vida, e indicar los productos más convenientes para mantener el equilibrio de cada piel.

 Por eso ya sea antes y después de transitar un embarazo, las mujeres deben tener en cuenta:

●        Los cambios hormonales también tienen un efecto visible en la piel.

●        Durante la pubertad, los niveles de hormonas pueden ser irregulares, el resultado de esta fluctuación puede generar mayor cantidad de grasa y, como consecuencia, brotes.

●        Durante el embarazo hay grandes cambios hormonales y es frecuente la aparición de manchas. Estas manchas son el resultado del aumento de ciertas hormonas estimulantes de los melanocitos, que son las células que dan color a la piel. Las estrías de distensión aparecen en casi todas las mujeres durante la gestación. Suelen existir por una predisposición familiar y se pueden minimizar evitando subidas bruscas de peso, hidratando correctamente la piel y aplicando cremas con derivados de la vitamina A tras el parto. Durante el embarazo, la piel puede presentar un aspecto más áspero y seco de lo normal, por eso, es vital humectarla.

●        Otro cambio significativo es durante la menopausia, cuando hay una disminución de las hormonas, hay sequedad por pérdida de la capacidad de retención de agua, así como también pérdida la elasticidad y firmeza por reducción del colágeno. Además, el proceso de regeneración celular se enlentece.

 Claves para lograr “tu” piel perfecta

Para comenzar a cuidarnos es necesario que partamos de la base de que –tal y como vimos hasta ahora– cada piel es única. Por eso no podemos esperar vernos igual que alguien más. Por eso mismo es imposible asegurar de manera generalizada que utilizando un mismo producto todas las pieles se verán igual. Entonces, ¿qué es una piel perfecta? Sin dudas, una piel sana. No existe “una” piel perfecta. Lo primordial es cuidarla porque es la única que tendremos toda la vida. Y tratar aquellas cosas que nos molestan o queremos mejorar. Lo que podemos hacer es amigarnos con nuestra piel y tratarla lo mejor posible para realzar su belleza, que será única.

 Ahora la cuestión es ¿cómo diferenciar qué producto es el correcto? Es importante que un profesional realice un diagnóstico de piel. En el que tendrá en cuenta los síntomas y las preocupaciones de la persona, por ejemplo, si siente tirantez, picor, sequedad, oleosidad; como también los signos, es decir lo que se observa: flacidez, manchas, descamación, grasitud, tendencia al enrojecimiento, engrosamiento. Los productos cosméticos pueden cubrir cada una de estas necesidades a través de soluciones, sueros, geles, emulsiones y cremas con activos específicos de última tecnología que ayudan a revertir cada una de estas problemáticas y conservar el equilibrio de la piel, es importante recordar que cada producto debe ser indicado de manera personal, ya que cada piel es única.

Para lograr tu propia piel “perfecta”, es necesario mantenerla sana y equilibrada. Es fundamental:

1)      Realizar el diagnóstico -por un profesional- para obtener una recomendación de los productos adecuados para tratar las necesidades de la piel.

2)      Tener la constancia en realizar la rutina de cuidado todos los días, mañana y noche.

3)      Aplicar los cuatro pasos básicos: limpieza, tónico, hidratación y protección solar.

Agradecemos el asesoramiento de Antonella Rombola, Dermatocosmiatra y Técnica de Lidherma

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