La timidez no es un problema pero puede serlo. Sugerencias para ayudarlos a vencer recelos.

Tranquilo, callado, donde va parece que intenta pasar desapercibido. La maestra nos cuenta que en la salita le cuesta interactuar con los compañeros y vemos que cuando aparece una persona extraña se queda callado e intenta esconderse detrás de nosotros. Estos pequeños gestos muestran que nuestro niño es tímido. La timidez no necesariamente es un problema, pero puede serlo cuando limita sus posibilidades o lo angustia. Sobre cómo ayudarlos conversamos con María Laura Lezaeta, psicóloga infantil, y co-fundadora de JUEGOlogía.

La socialización es uno de los pilares fundamentales en el desarrollo social, emocional y cognitivo de todo niño y niña. Cuando son pequeños es común que comiencen a experimentar vergüenza, siendo está una emocional natural, ante aquellas situaciones en las que van a un lugar nuevo o tienen que interactuar con personas que no conocen. A medida que van creciendo, serán cada vez más las interacciones sociales que establecerán con las personas de su entorno (los primeros cumpleaños, ir a jugar a la casa de un compañero de la escuela, participar de un acto escolar, etc) por lo que algunos niños irán gradualmente sintiéndose más cómodos y superando su vergüenza frente a estas situaciones. Pero es importante tener en cuenta que los desafíos que implica la socialización: aprender a relacionarse y a comportarse poniendo práctica habilidades sociales en diferentes ámbitos y escenarios, no a todos los niños les resultarán fáciles. Y ¿cómo podemos entonces como madres y padres darnos cuenta a quienes les costará más? Teniendo presente que aquellos niños que son más cautelosos, sensibles y que tienden a tener conductas evitativas en el área social tienen mayor probabilidad de desarrollar timidez. 

La timidez es una actitud mental que predispone a las personas a estar muy preocupadas por la evaluación negativa social y el rechazo. En el caso de los niños, algunos de los pensamientos que predominan en ellos podrían ser: “la gente me pone nervioso”, “mejor no digo nada” “no sé qué decir”. Son chicos que suelen tener una autopercepción negativa de sus habilidades sociales y baja autoestima.

Como madres y padres debemos tener presente que seremos sus primeros modelos sociales, esto significa que les enseñaremos a mediante nuestro ejemplo, las habilidades sociales que los acompañarán a lo largo de la vida. También les transmitiremos desde los primeros años de vida a través de nuestras palabras y acciones cómo relacionarse con las personas; la importancia de construir vínculos sanos con los demás y cuáles son las conductas esperadas en cada contexto. 

En los casos de los niños que tienen una actitud tímida ante determinadas situaciones, suele suceder que en el afán de querer ayudarlos a que socialicen, los sobrecargamos por ejemplo, de actividades extracurriculares que creemos que pueden resultar beneficiosas para ellos, no deteniéndonos a pensar si realmente son de su interés o si se sentirán cómodos al realizarlas. Otras veces, tendemos a insistirles que asistan a eventos que no desean ir (cumpleaños, reuniones o fiestas infantiles,) con la intención de que pueda estar rodeados de niños de su misma edad y puedan relacionarse con estos. Sumarles muchas actividades o insistirles en que asistan a eventos sociales no hará que cambien su modo de sentir y de pensar, por el contrario podrán sentirse presionados por nosotros y dicha presión le generará mucha angustia. Nuestro rol como padres y madres es acompañarlos mediante nuestra ayuda a que enfrenten situaciones de manera progresiva a media que van adquiriendo seguridad. Un ejemplo podría ser empezar por proponerles que inviten a un amigo a jugar a la casa a insistirle que vaya a jugar con 10 amigos a la plaza. 


Tres errores que podemos cometer y pueden dañar la autoestima de nuestros hijos:

1. Ver su timidez como una cualidad negativa

Señalarles de manera insistente que son tímidos, que tienen que cambiar su actitud para que puedan ser más extrovertidos, no hará que ellos quieran cambiar su comportamiento o se sientan mejor.  Cuando estamos constantemente señalándoles este aspecto de su personalidad y atribuyéndole una connotación negativa podemos dañar su autoestima.  Es importante tener en cuenta que es algo natural que los niños tengan algo de prudencia al momento de tener que relacionarse sobre todo con personas nuevas o ante situaciones desconocidas para ellos.  En ese sentido, es importante que los acompañamos a enfrentarlas validando y empatizando con sus emociones.


2. Apelar a la comparación 

Cuando buscamos compararlos con otros niños expresándoles por ejemplo “Tenes que ser como tu amigo que juega con todos sus compañeros del curso”, lo que podemos generarles es que sientan que los demás son “mejores” y que hay algo “mal” en ellos, lo que podría llegar a generarles inseguridad y por ende, afectar negativamente su autoestima. 

3. Criticar sus comportamientos

Cuando constantemente estamos señalándoles lo poco que participó en clase o la poca interacción que tuvo con las personas que estaban en el cumpleaños, ponemos el foco de nuestra atención en juzgar y criticar sus comportamientos, lo que tiene un gran impacto negativo en su autoestima. Ellos lo que necesitan es que los escuchemos sin juzgar su modo de sentir y de pensar; los ayudemos a sentirse más seguros, con mayor confianza en ellos mismos y con mayores herramientas para que puedan desarrollar una autoestima sana.

Nuestra escucha, contención, afecto y acompañamiento hacia ellos resultara fundamental al momento que tengan que enfrentarse a los desafíos que implica la socialización. Las palabras que utilicemos así como también nuestras acciones influirán de manera significativa en su autoestima. Dependerá de nosotros que ellos puedan desarrollar confianza, seguridad y competencias sociales desde sus primeros años de vida.

*Lic. María Laura Lezaeta es Psicóloga infantil, y co-fundadora de JUEGOlogía, donde desde hace varios años equipan a profesionales de la salud y padres con herramientas lúdicas y terapéuticas para trabajar diferentes áreas cognitivas, emocionales y sociales en niños.  www.psicologiadidactica.com / @juegologia

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