¿De qué se trata el mutismo selectivo?

¿De qué se trata el mutismo selectivo?

Si alguna vez tu hijo/a no se anima a hablar en espacios donde hay desconocidos, más niños, o incluso en el jardín, puede ser que esté experimentando el mutismo selectivo. Se trata de una fobia de ansiedad que ¡es más común de lo que parece!

El mutismo selectivo es un trastorno que puede afectar a los chicos en cualquier momento y nos damos cuenta, sobre todo, cuando son muy inquietos, charlatanes y juguetones en casa hasta que… Tienen que estar con gente que les resulta poco familiar. 

Antes que nada, no tenemos que confundirlo con la timidez, ya que en el caso del mutismo se incluye la ansiedad: esconden la mirada, se ponen rígidos/as, se molestan cuando alguien les quiere hablar, no le salen las palabras o se esconden.  En esta nota te traemos las causas y una serie de consejos para que no te asustes y puedas acompañarlo de la mejor forma posible. 

¿Por qué aparece el mutismo?

La psicóloga infantil Natalia Guerendiain explica que no existe una única razón, sino que siempre es necesaria la consulta con un profesional para que pueda encontrarse la causa y su posible solución.

Sin embargo, hay algunas causas que generalmente pueden desencadenar el mutismo en determinados contextos y con diferentes personas: 

  • Maltrato físico o verbal que hayan padecido los niños.
  • La separación inesperada de los chicos respecto de sus cuidadores o su cuidador/a principal.
  • Las discusiones o problemas de pareja entre las mamás y los papás.
  • La pérdida de algún familiar cercano con el que los niños hayan tenido una relación de afinidad.
  • Hay instancias en las que los niños pueden percibir que hay algún secreto en la familia del que no pueden enterarse y pueden llegar a tensionarse.
  • Llegar al jardín es una gran etapa en la vida de nuestros hijos/as, pero requiere de cierta adaptación y también alejarse de sus figuras de apego. 

El ámbito donde suele presentarse es en el jardín o colegio como así también en reuniones con personas que les parezcan desconocidas o donde haya mucha gente. El espacio escolar es por excelencia el lugar donde aprenden a socializar y entablar diálogo con chicos y chicas de su edad. Por eso, también es el lugar dónde más rápido se detecta el trastorno. 

¿Cómo solucionarlo?

La licenciada también aporta una serie de consejos para implementar en casa y ayudarlos a resolver el mutismo.

  • ¡Paciencia! En estos momentos, los chicos necesitan que los contengamos. Es importante hacerles saber que tienen nuestro acompañamiento para que puedan sentirse seguros de sí mismos y manifestar lo que les inquieta para resolverlo.
  • ¡Hablemos! Cuando vemos que el mutismo no les permite expresarse tenemos que ayudarlos. 

Los papás y mamás somos su guía y también la primera persona a la que buscan, entonces podemos iniciar la conversación nosotros y darles ánimo para que puedan contestarnos.

Animarlos y sostenerlos es un proceso que lleva tiempo y requiere de mucha predisposición, pero es importante estar presentes cuando no puedan hablar. 

Generalmente, los niños hablan con nosotros, que somos referentes principales, por lo que podemos preguntarles qué quieren transmitir, a qué se refieren y hablar por ellos hasta que se sientan confiados de tomar la palabra”, aconseja Guerendiain.

  • ¡A vincularnos! Dejarles el lugar para que puedan relacionarse con el resto, sean sus pares, familiares o desconocidos hará que ellos generen un vínculo a partir del cual podrán no sentir miedo.

Si asiste al jardín, la maestra también puede ser la persona a la que no se animen a hablarle. Pero esto ¡no es un problema! Tenemos que encontrar la manera de que los niños logren entablar un vínculo con ella. 

Cambiar de espacios puede darles confianza, por ejemplo, ver a su docente en otro lugar que no sea el escolar. “Si la maestra entra a la casa de los chicos, en la calle u otro ámbito que no sea donde generalmente la ve puede afianzar una relación y que luego se traslade al jardín o la escuela”, agrega la psicóloga.

¿Qué tenemos que evitar? 

Así como te contamos los consejos que pueden ayudar a tu hijo/a a dejar atrás el mutismo selectivo, también hay un par de cosas que, como mamás y papás, tenemos que tratar de NO hacer para que puedan volver a soltarse y comunicarse.

Es necesario que no los presionemos cuando notamos que no pueden hablar o que no se animan a hacerlo, ya que esto los pone más nerviosos y tensos cuando tenemos que contenerlos y ayudarlos a expresarse.

“No debemos forzar las situaciones, tales como obligarlos a saludar, a dialogar o jugar con otro. Tampoco tenemos que dejarlos solos para que luego cumplan con lo que le pedimos o ‘se acostumbre’”, recomienda Guerendiain. 

Todas las experiencias que van acumulando determinan su comportamiento y su manera de desenvolverse con el resto, ya sean otros niños, familiares, conocidos o no tanto. El mutismo no es algo negativo ni ofensivo, sino una etapa que deben atravesar con el apoyo de nosotros, los adultos. 

Así que ¡a no desesperar! Y a empezar a acompañarlos en cada momento; este es el primer paso para que logren tomar confianza y después ¡no van a parar de hablar!

¿Qué te parecieron estos consejos? ¿Agregarías otros? ¡Contanos!

Fuente:

Lic. Natalia Guerendiain

Licenciada en psicología, especializada en psicología infantil. MN: 42773

IG: @licnatigueren

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