La cifra es alarmante, según datos difundidos por el Ministerio de Salud, cada día se producen más de 600 casos de bronquiolitis en menores de dos años. Es que esta enfermedad, causada por una infección de origen viral, es muy común en esa franja etaria, tal es así que es una de las causas más habituales de hospitalización durante el otoño y el invierno.

“La magnitud de estas cifras y la cantidad de internaciones por esta causa, que afecta fundamentalmente a los lactantes, representa un verdadero problema de salud pública y exige estar alertas y concurrir a la visita al pediatra o al centro asistencial más cercano ante la aparición de los primeros síntomas”, explica la Dra. Florencia Lución, integrante de la Subcomisión de Epidemiología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Síntomas

La bronquiolitis se desarrolla en forma gradual, comienza entre 1 y 3 días previos con congestión nasal, tos y hasta algunas líneas de fiebre. Luego el cuadro se agudiza con signos de obstrucción bronquial como dificultad respiratoria con aumento de la tos, fatiga, agitación, retracción a la altura de las costillas y silbidos al respirar (sibilancias), lo que puede durar entre cinco y seis días. La recuperación completa, en la gran mayoría de los casos, se da antes de las dos semanas.

Ante la presencia de estos síntomas, los especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría recomiendan la rápida consulta al pediatra.

¿Qué la causa?

El agente infeccioso más común que provoca bronquiolitis es el virus sincicial respiratorio (VSR) y, con menor frecuencia, otros virus como influenza (virus de la gripe) parainfluenza, adenovirus y metapneumovirus. Estos virus se propagan fácilmente a través de las gotitas aerosolizadas, que se expulsan cuando alguien enfermo tose, estornuda o habla; también al tocar objetos compartidos, como utensilios o juguetes.

En los adultos estos virus actúan de manera totalmente diferente, ya que suelen presentarse como un resfrío común. En los menores de dos años -sobre todo en aquellos que presentan alguna enfermedad de base o en los lactantes menores de 6 meses, prematuros o de bajo peso o desnutridos-, el panorama es bien diferente, ya que la enfermedad puede llegar a comprometer su salud e incluso ser mortal.

“La exposición al virus sincicial respiratorio (VSR) es de particular preocupación entre los lactantes prematuros, que tienen un riesgo aumentado de desarrollar una enfermedad más grave o complicada debido a los niveles más bajos de anticuerpos transmitidos por la madre, la capacidad pulmonar reducida para el intercambio de gases y el riesgo mayor de obstrucción de las vías respiratorias inferiores”, señaló la Dra. Graciela Muñecas, vocal titular del Comité de Pediatría Social de la SAP.

Por supuesto, hay dos factores claves que predisponen al contagio: un esquema incompleto de vacunación y pasar muchas horas en lugares cerrados y llenos de gente.

Otras medidas que reducen el riesgo de contraer la enfermedad son: ventilar los ambientes, estimular la lactancia materna (existe evidencia de pasaje de anticuerpos protectores), evitar la exposición al tabaco, evitar el contacto de bebes con personas resfriadas o con enfermedades respiratorias agudas, estimular la rutina de lavado frecuente de manos, limpiar y desinfectar superficies y objetos, cubrirse la boca y nariz con el antebrazo al toser o estornudar.

Tratamiento

Al ser causada por un virus, no existe tratamiento específico. La mayoría de los casos se maneja en forma ambulatoria y aproximadamente el 3% de los pacientes requiere internación para recibir oxigeno (oxigenoterapia).

Para la prevención, y sólo en casos especiales, se aplica en forma inyectable un anticuerpo monoclonal para evitar la infección por virus sincicial respiratorio en bebés de alto riesgo como aquellos con prematurez, enfermedad cardíaca congénita clínicamente significativa o displasia broncopulmonar, entre otras muy precisas.

Asesoraron:

Dra. María Florencia Lución – MN 102.877.

Dr. Graciela Muñecas– MN 67.477

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