El porteo es ese arte ancestral que consiste en cargar al bebé utilizando algún tipo de herramienta o dispositivo que hoy conocemos como portabebé. Beneficios y cuidados de una práctica segura y respetuosa.

En los últimos tiempos es común ver papás y mamás que llevan sus bebés, bien acurrucaditos en sus pechos y envueltos en mochilas y fulares. A este sistema que asegura un contacto constante entre el bebé y el adulto se lo denomina porteo. Portear es mucho más que una moda o una costumbre moderna. El porteo respeta el tiempo del bebé y su desarrollo psicomotor y además facilita la vida de los papás.

“Los bebés, aunque nazcan de término, necesitan de su mamá y papá para poder subsistir. Precisan alimento, seguridad, calor, amor.
Sabemos que no pueden valerse por sí mismos sin el cuidado del adulto.
Y este apego es el que les permitirá ir creciendo y desarrollándose saludablemente fuera del vientre materno”, explica Lucía Sabbione, pediatra (MN 141220).

Hagamos un viaje por la historia de esta práctica. Desde los inicios de la humanidad, las personas buscaron distintas maneras de cargar y transportar a sus bebés. Existen pinturas del año 1400 a.C donde se ve a mujeres sosteniendo a sus hijos con unas bandas que parecen tejidas. Los historiadores encontraron esculturas y pinturas, tanto de la época de los romanos y el medioevo, donde se observa a bebés envueltos en tejidos que los sostienen a sus madres. En los pueblos originarios americanos se usaban mantos o cueros. En suma, en todas las culturas y épocas las madres se organizaron para cargar a su niño de una manera cómoda y práctica para ambos. Pero también para mantener un contacto único y afectivo con sus bebés. 

“Elijo el fular porque es muy simple de poner y muy fácil de ubicar y sacar a Fran. Cuando fui a las primera consultas con el pediatra me resultó mucho más simple y ágil que usar el carrito. Por otra parte, Fran se sentía más seguro. Se nota que se relaja porque está cerquita de mi corazón” cuenta Mercedes Villambrosa, fonoaudióloga y mamá de Fran de once meses. “Me encanta usar el fular porque siento que no me rompo y lo llevo a él agarrado y seguro. Es lo más práctico. Me deja hacer cosas con mis manos libres y me permitía moverme con libertad también dentro de casa”. Mercedes dice que complementa el uso del fular con el carrito que “me resulta indispensable si debo moverme más rápido o ahora que Fran está más pesado”.

Aquellas mujeres del comienzo de esta nota, como los papás y mamás actuales comprendieron que el porteo le permitía tener a los bebés pegaditos y en contacto piel. Sabbione enumeró sus múltiples beneficios.

Para el bebé:

✔️Le da tranquilidad. Se sienten protegidos, seguros.

✔️Ayuda a regular de forma eficaz su temperatura.

✔️Mejora la calidad del sueño.

✔️ Brinda mayor bienestar físico.

✔️ Mejor la adaptación al entorno.

✔️ Potencia el apego seguro.

✔️ Disminuye el llanto.

✔️ Favorece la lactancia materna.

✔️ Protege el desarrollo de la espalda y cadera.

✔️ Previene las plagiocefalias (deformaciones en la cabeza).

Pero los beneficios no son solo para los bebés, también para las mamás, papás u otros cuidadores. Sabbione los detalla:

✔️ Permiten que tengan las manos libres.

✔️ Brinda mayor libertad de desplazamiento.

✔️ Mejora la atención que se le brinda a los hermanos mayores.

✔️ Ayuda en la depresión postparto.


El correcto

Al momento de elegir el elemento de porteo adecuado hay que tener en cuenta que no debe estar confeccionado en tela rígida o preformado. Se debe adaptar al cuerpo del bebé como una segunda piel pero también la fisiología y la anatomía del adulto que lo llevará. Al elegir el portabebé hay que tener en cuenta la altura, la tensión sobre el cuerpo del bebé, la posición general y, sobre todo, cuidar que ni su nariz y boca se encuentren obstruidas.

Los papás que elijan nuestros productos de porteo deben saber que ofrecemos lo mejor para su bebé. Los fulares los confeccionamos con tela de algodón peinado elástico. Esto favorece la posición ergonómica del bebé, porque es la tela la que se adapta mejor a su forma. Pero además, el papá o mamá que lo lleva mantiene una postura correcta. La espalda queda recta lo que evita lesiones en la columna y disminuye los dolores de espalda.

Los fulares se pueden utilizar desde el nacimiento del bebé hasta los 6 meses (aproximadamente entre los 8 o 9 kg). La medida es de 4,60 metros de largo y 45 cm de ancho lo que lo hace super adaptable. Tampoco es complicado lavarlos, como casi toda la ropa del bebé solo precisa agua fría y jabón neutro.

Los que elijan la mochila portabebé deberán tener en cuenta que el bebé ya tiene que poder sentarse solito para poder utilizarla, esto ocurre porque la tela utilizada es de polyester por lo que es más rígida.  Para evitar posibles dolores de espalda en el adulto que la lleva, la mochila posee una faja tipo de trabajo que lo protegerá. Las correas de hombros son acolchadas y a su vez combinadas con tela airmesh. Esto brinda una sensación de comodidad y calidez. Por otro lado, el diseño y el material con el que se realizaron la faja y las correas de hombros permiten distribuir el peso de manera uniforme. 

Para proteger al bebé del sol o darle privacidad a su mamá cuando lo amamante, la mochila cuenta con una capucha desmontable que cumple las dos funciones sin inconvenientes. El porteo es una experiencia hermosa y única y nosotros estamos convencidos de que nuestros productos ayudan a hacerla todavía mejor.

Agradecemos la colaboración de la pediatra y dermatóloga infantil, Lucía Sabbione. https://msha.ke/pediatralucia/   IG: pediatra.luciasabbione


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