Beber agua es fundamental. Sin embargo, los bebés de hasta seis meses no deben tomarla y hay muy buenas razones.

En jornadas de mucho calor, algunas familias dudan si ofrecerle o no agua a su bebé. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no darle agua a los bebés hasta los seis meses ya que está recibiendo lactancia materna exclusiva. “Debemos tener en cuenta que la OMS da lineamientos mundiales. Lo vemos nosotros, pero también en esa aldea africana que junta agua en un arroyo. Por eso recomienda no dar agua. Es más segura la leche materna que va del pecho de la madre a la boca del bebé que aquella de dudosa procedencia y que, en caso de estar contaminada, puede producirle una diarrea aguda”, explica Moira Taicz, pediatra e integrante del equipo médico del Hospital Garrahan (MN 110979).

Al amamantar, la mamá le brinda a su bebé toda el agua que necesita, al mismo tiempo evita darle agua insegura o de potabilidad dudosa, protegiéndolo contra la diarrea. La leche materna tiene más de 80 por ciento de agua. Por tanto, si la mamá siente que su bebe esta sediento, simplemente deberá amamantarlo para así calmar la sed. Los bebés no necesitan agua adicional, ni siquiera en climas donde las temperaturas son elevadas.

Otro inconveniente de darle agua a un bebé es que su ingesta interfiera con la capacidad de su propio cuerpo de absorber los nutrientes que adquiere de la leche. Además, puede producir una sensación de saciedad, lo que provocaría que no quiera alimentarse de leche, y perdería todos los otros nutrientes que ésta le entrega para su desarrollo.

Por todo lo expuesto es la Organización Mundial de la Salud recomienda la ingesta de agua recién después de los 6 meses de vida. La institución aconseja una cantidad de alrededor de 700 ml al día. No se debe obligar al bebé a consumirla ni darla en exceso. Con el inicio de la ingesta de papillas, no hay que olvidar que otros alimentos también proporcionan una buena cantidad de agua como las frutas, verduras, como la espinaca hervida y el pescado.

En el caso de los bebés que se alimentan con mamadera no hay que darle agua extra ya que la toman con la leche. Taicz vuelve a recomendar que tanto para los que se alimentan con pecho a los que toman leche de fórmula “la recomendación es que el agua sola la empiecen a beber cuando incorporan la comida es decir a partir de los seis meses”. A partir de ese momento se les puede dar en vasos o tazas. Los más prácticos son lo que vienen con boquillas antiderrame. También se la puede ofrecer con cucharita. Para evitar infecciones se debe evitar que tomen directamente de botellas. Poco a poco, el bebé se irá acostumbrando a beber agua, un hábito lleno de beneficios para la vida saludable y sin dudas para la economía familiar.

Carestino
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