Es un nutriente  que nuestro cuerpo necesita, pero si estás planeando quedar embarazada o ya lo estás resulta fundamental

Apenas una mujer comienza a buscar un bebé o queda embarazada, seguramente su ginecólogo le pedirá que tome ácido fólico. Puede ser que hasta ese momento nunca haya escuchado hablar de él. Sin embargo, esa pastillita que a la vista parece tan sencilla ayudará a prevenir deformaciones congénitas graves para el bebé. Pero ¿qué es el ácido fólico?  Es una vitamina esencial para el desarrollo del sistema nervioso central del bebé. Durante las primeras semanas del embarazo se desarrollan en el embrión el cerebro y el resto del sistema nervioso, incluyendo el cierre del tubo neural (que contiene la médula espinal). En el portal del Ministerio de Salud de la Nación agregan que es cuando el tubo neural no se cierra completamente que ocurren las malformaciones. Las más frecuentes son: Anencefalia (falta de desarrollo del cerebro y huesos craneales) y la espina bífida (un defecto en la columna vertebral y en la médula espinal).

“Para disminuir el número de anomalías congénitas en los recién nacidos, el consumo adecuado de esta vitamina tiene que empezar antes de la concepción y extenderse durante las primeras semanas del embarazo. Por eso, todos los ginecólogos los prescriben”, explica Diego Ríos (MN 86289), Jefe de Maternidad en el hospital Dr Alberto Duhay

¿Por qué consumir ácido fólico? 

Los estudios demuestran que las mujeres que consumen la cantidad recomendada de esta vitamina desde antes de la concepción y durante el primer mes del embarazo pueden reducir el riesgo de tener un bebé con defectos de nacimiento en el cerebro y la columna vertebral. También sugieren que el ácido fólico puede ayudar a prevenir algunos otros defectos de nacimiento, como el labio leporino y la fisura palatina.
Desde el Sanatorio La Trinidad de Palermo explicaron que “Se sabe que el ácido fólico juega un papel fundamental en el proceso de la multiplicación celular, por lo tanto es altamente necesario durante el embarazo. Se descubrió que las mujeres a quienes les faltaba ácido fólico tenían mayores probabilidades de dar a luz a un bebé prematuro y de bajo peso al nacer”.
Se lo puede ingerir al comer cereales, panes, pastas y arroz que contienen el 100% de la porción diaria recomendada de ácido fólico. También lo encontramos en alimentos como: hígado, riñón, verduras de hojas color verde oscuro, remolacha, habas frescas, repollitos de Bruselas, harina de trigo fortificada, legumbres, germen de trigo y maní. Pero si no es suficiente, seguramente el profesional que nos guía indicará un suplemento para alcanzar los niveles adecuados ya que durante el embarazo se precisan más de todos los nutrientes esenciales. El doctor Ríos es bien claro: “Se deben tomar 5 mg por día de ácido fólico desde el día que comienza la búsqueda hasta la semana 14”. Puede ser un suplemento recetado o una marca de venta libre según nuestro médico crea que es lo mejor. Consumirlo por vía oral es seguro, solo en rarísimas ocasiones puede causar sabor desagradable en la boca, náuseas y pérdida de apetito.

Pequeña pero poderosa
El ácido fólico es tan completo que no solo beneficia al bebé en gestación también a hombres y mujeres de cualquier edad. Por ejemplo, está comprobado que cumple un papel importante en la producción de glóbulos rojos. A veces las personas que tienen deficiencias de esta vitamina desarrollan un tipo específico de anemia.
Por otra parte, estudios recientes sugieren que el ácido fólico ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares.
Además, se ha comprobado que si ingestión regular puede reducir las posibilidades de aparición de diversos tipos de cáncer como el del cuello del útero y el del colon. También hay evidencia que indica que sería útil para tratar la depresión, como adyuvante de la medicación antidepresiva y ayudaría a conservar la memoria. Sus beneficios son múltiples, pero recordemos que siempre hay que consultar a nuestro médico de cabecera para que nos indique cómo y cuándo tomarlo.

Carestino
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