Es nuestra mascota, la conocemos, nos conoce y nuestros hijos la aman. Sin embargo, algún incidente puede provocar que muerda. ¿Qué hacer? ¿Cómo prevenirlo?

En muchas familias, los perros son un miembro más. Aunque los niños están acostumbrados a convivir con ellos en algunas ocasiones puede ser que las mascotas los ataquen. Casi siempre ocurre en el hogar y sin una provocación. Por lo general, los perros no muerden a menos que los provoquen o los amenacen. En ocasiones, muerden cuando juegan. Los niños pequeños son muy vulnerables a las mordeduras de los perros. Hacen movimientos rápidos e impredecibles. Además, por lo general no saben cómo tratar a los animales. Conversamos con Cecilia Cundon, veterinaria y docente en la cátedra de Microbiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, que nos aclaró dudas en cinco preguntas y cinco respuestas.

1.¿Qué normas se les deben enseñar a los perros para que no los muerdan?

Antes que nada es importante destacar que las mordeduras de los perros a las personas en general se definen como accidentes por mordeduras; es decir que es un imprevisto pero que no es adrede.

Y si bien es imprevisto, podemos intentar evitarlo conociendo el temperamento de nuestras mascotas. Es importante entender que los perros o los gatos no agreden porque son “malos”, sucede que a veces ante determinadas circunstancias que pueden generarles estrés pueden tener reacciones defensivas que en su caso se traduce como una mordedura.

Si nuestro perro o gato tuvo en algún momento alguna reacción defensiva exagerada, es importante consultar con especialistas en conducta animal para que nos brinden las herramientas de manejo. Es muy difícil homogeneizar estas pautas dado que depende que cada animal: no es lo mismo un animal asustado que un animal estresado. 

Pero en líneas generales, el enriquecimiento ambiental (por ejemplo, sectores propios para ellos como donde puede estar su cucha), paseos regulares, actividades lúdicas permiten disminuir la ansiedad y baja la probabilidad de accidentes por mordeduras. 

2. ¿Qué normas se les deben enseñar a los chicos?

Es importante la relación que se genere entre los niños y las mascotas. Como primera medida, deben entender que una mascota no es un juguete; esto quiere decir que el niño debe respetar los horarios de comida y descanso tanto del perro como del gato. Y en el caso de hembras con crías no acercarse demasiado. Por otro lado, y se que es difícil, es importante evitar los movimientos bruscos y el contacto directo con la cara del animal. Otro punto importante, es permitir que el perro o el gato olfateen al niño y lo reconozcan: evitar el contacto y el reconocimiento hará que la mascota entienda que el niño es un “intruso” con lo cual (sobre todo en animales muy territoriales) aumenta el riesgo de accidente por mordedura. Los niños deben aprender a siempre pedir permiso al dueño de un perro para tocarlo y en caso tener el consentimiento y que los dejen acariciar, no deben ir con la mano por encima de la cabeza (los perros pueden interpretar como señal de amenaza), la mano debe mostrarse con el dorso y a la altura del hocico y es el perro el que debe acercarse. 

Si estas pautas de convivencia se respetan, se puede generar un vínculo maravilloso entre los niños y las mascotas.

3. ¿Qué hacer si los muerde un perro?

Las mordeduras de perro (o gato) suelen asociarse a problemas serios como la rabia. Lo cual es cierto y siempre existe la probabilidad que esto ocurra. Con lo cual, como medidas de primeros auxilios, se debe lavar la herida con agua y jabón con movimientos suaves evitando “refregar” la herida. Dado que el aplicar presión puede generar más daño y permite al virus ingresar con mayor facilidad. Una vez limpia la herida, se puede aplicar algún antiséptico de uso domiciliario. Luego, deberán acudir al centro de salud que corresponda a su jurisdicción. 

Sin embargo no hay que descuidar el hecho que la boca de nuestras mascotas presenta una carga bacteriana alta. Las mordeduras de perro suelen causar lo que se conocen como heridas desgarradas y generan fondos de saco. Esto son pequeños espacios muertos donde se acumulan bacterias, proliferan y pueden dar lugar a severas infecciones.

El tratamiento que se aplica en conjunto es la aplicación de vacuna antirrábica, antitetánica y antibiótico.

Con respecto, nuevamente, al problema de la rabia es importante solicitarle al propietario del perro (en caso de que sea un perro con dueño por supuesto) el certificado de vacuna antirrábica al día. En los centros de zoonosis se puede llevar a cabo la denuncia por mordedura y en ese caso el perro o gato inicia un período de observación antirrábico de 10 días.

Carestino
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