Con la llegada de los días más fríos, las cifras muestran que nos enfrentamos a una segunda ola de coronavirus. Información y datos para tener en cuenta.

Aunque desearíamos que no, el aumento diario del número de contagiados confirma que hay un rebrote de coronavirus. Si bien ningún especialista se anima a realizar predicciones sobre cuándo llegará el pico, todos coinciden que los casos irán en aumento durante abril y mayo, con junio y julio como meses que podrían complicarse por las enfermedades estacionales del invierno. 

Para conocer y profundizar este tema entrevistamos a Débora López Ferrucci, licenciada en Biología, puericultora y profesora y tutora en ACADP (Asociación Civil Argentina de Puericultura).

“Lo primero que hay que contar, es que es un virus que todavía está en estudio, y si bien hay mucho todavía por descubrir sobre él, ya tenemos muchas certezas al respecto, de trabajos de investigación realizados en la actualidad y de comparar el virus y la enfermedad que causa,  con su prima hermana SARS-COV que causó el síndrome respiratorio agudo grave que surgió en 2003 en los países del sudeste asiático (y por suerte no llegó a nosotros); aunque siempre tenemos que tener presente que los virus son muy originales y mutan para diferenciarse de otros, por esto, vuelvo a hacer hincapié en que todavía hay mucho que conocer sobre este nuevo enemigo natural. 

La mayoría de las personas infectadas por el virus que provoca COVID-19 presentan cuadros respiratorios de leves a moderados y se recuperan sin tratamiento especial, aunque también tenemos casos muy graves y pérdidas de seres queridos que hacen que las estadísticas apuren la necesidad de encontrar una cura o una prevención y más que nada, nos lastiman el alma y nos asustan mucho, causando un estrés poblacional que lo único que genera es que el virus se beneficie y se propague más rápido valiéndose de nuestras defensas afectadas”. 

Algunas preguntas con respuestas

¿Qué sucede con las mamás embarazadas? 

Si bien las embarazadas tienen un sistema inmune “diferente” al que tienen habitualmente, no se ha demostrado que haya mayor posibilidad de contraer la enfermedad y si hay que cuidarlas mucho cuando lo hacen, porque pueden agravar su situación con mayor rapidez. 

También nos hemos enterado que algunos países han documentado bebés recién nacidos que desarrollan esta enfermedad, lo que no se explica es de qué manera se contagiaron (podría por ej. haber una contaminación al momento del parto), dejando entrever que la mayoría de los trabajos presentados sobre este tema, son acertados: en mamás afectadas por el virus no se ha encontrado al mismo en placenta, sangre de cordón umbilical ni en mucosas bucales y nasales del bebé.

Las mamás pueden estar tranquilas con que no hay lugar más seguro para sus niños por nacer, que su propio cuerpo; asimismo ellas protegen a sus hijos en gestación con anticuerpos específicos. 

¿Qué ocurre una vez que nace el bebé, si este es amamantado y la mamá se enferma con COVID-19? 

Fuera del entorno posparto inmediato, la leche materna es la mejor fuente de nutrición y protección inmunológica para la mayoría de los bebés. 

La madre debe determinar si amamantará y cómo comenzar o continuar la lactancia materna, en coordinación con su familia y los médicos tratantes. 

Una madre con COVID-19 confirmado o en estudio, sintomático, debe tomar todas las precauciones posibles para evitar transmitir el virus a su bebé, incluso lavarse las manos antes de tocar al neonato y usar barbijo especial, mientras se alimenta con el pecho. 

¿Puede pasar que la mamá se sienta mal y no tenga deseos de amamantar

Por supuesto, en este caso si se extrae leche materna con un extractor (debe lavarse las manos antes de tocar las piezas del sacaleches o la mamadera y seguir las recomendaciones para una limpieza adecuada después de cada uso, lavarse las manos y usar barbijo o tapabocas). 

La mamá también puede optar por una tercera persona para administrar la leche extraída o directamente en caso de no poder extraerse, optar por otra forma de alimentación que acordará con el pediatra que trate a su bebé. 

¿Por qué no es apta la sugerencia de destetar?

Existen dos razones. La primera es que está comprobado que la leche materna de mamás infectadas con el virus contiene altos niveles de anticuerpos IgA que protegen al bebé y otros componentes inmunológicos. La segunda es que no se encontró este virus en ninguna muestra de leche materna. Dos buenas noticias entre tantas no tan buenas.


Lo tuve en mi panza, ya le di la teta y en este momento es un niño… ¿Y ahora? ¿Qué pasa con mi hijo y este enemigo invisible que nos asusta tanto?

Según el CDC (Centro para el control y la prevención de enfermedades) “los niños y adolescentes pueden contraer el COVID-19. Aunque pocos niños se han enfermado con este virus en comparación con los adultos, los niños pueden ser infectados por el virus que causa la enfermedad, pueden infectarse con este coronavirus y pueden propagar el virus a otras personas”. 

Los niños, al igual que los adultos, que tienen COVID-19 pero no presentan síntomas (“asintomáticos”) pueden propagar el virus a otras personas. La mayoría de los niños con COVID-19 tienen síntomas leves o no han presentado síntomas en absoluto. Sin embargo, ciertos niños pueden enfermarse gravemente, específicamente aquellos que tienen enfermedades crónicas previas, con lo cual requieren de mayores controles. 

 ¿A qué síntomas debo prestarles atención? 

Fiebre (38 °C o más de temperatura), dolor de garganta, parición reciente de tos incontrolable que provoca dificultad para respirar (en el caso de los niños con alergia crónica/tos asmática, vea si se produjeron cambios en la tos que suele tener), diarrea, vómitos o dolores estomacales, aparición reciente de dolor de cabeza intenso, en especial con fiebre. Si tu hijo tiene sintomatología, no lo dejes salir de casa, no lo envíes al colegio (en caso de que asista) y consultá enseguida con su médico o en la guardia más cercana que te van a indicar qué pasos seguir.

¿Qué cuidados tomar?

Lo ideal es enseñarle hábitos de cuidado a nuestros hijos, como si fuese un juego, evitando generarles miedo y estrés: enseñarles a lavarse bien las manos, a usar alcohol en gel, a no llevarse las manos a la cara, a mantener la distancia social y, si está en edad, a que use barbijo o tapabocas (entendiendo que es molesto pero muy necesario)

Los adultos siempre son el mejor ejemplo para ellos. Por eso es importante que vean que realizamos estos pasos de manera habitual. Por último, no olvidar mantener la casa siempre desinfectada con lavandina al 10% o alcohol al 70 %. 

 ¿Qué sucede con las vacunas?

Las vacunas actuales en mercado son de tres tipos diferentes de diseño. Una de ellas es con partecitas del material genético del virus que sirven para fabricar una de las proteínas de la superficie del coronavirus, entonces nuestro cuerpo genera anticuerpos y cuando el virus entra, lo ataca. Ejemplo de este tipo de diseño son: las vacunas de Pfizer, Moderna y Cure Vac.

Otra de las vacunas es con vectores virales: se toma un virus (adenovirus) no patógeno para los humanos, se modifica su material genético, el cuerpo genera anticuerpos y cuando entra el virus, lo ataca. De este tipo de vacunas son: Vacuna Oxoford-AstraZeneca, Sputnik V (“la rusa”) y vacuna Cansino. 

Por último están las vacunas a virus inactivo: contienen virus muertos sin capacidad de infección ni reproducción, el cuerpo genera anticuerpos y cuando entra el virus opa! Lo ataca. Ejemplo de estas vacunas son: Sinovac y Sinopharm (“la china”). 

 Si bien todas las nombradas son vacunas en estudio, tienen diseños muy similares a muchas usadas en la actualidad como la de la gripe, esto es un precedente. Además ninguna demostró efectos adversos graves en embarazadas y mamás que amamantan como para no utilizarla, ninguno de los libritos de seguridad de las mismas impide la vacunación en este grupo de madres. Además hay estudios que demuestran que se encontraron anticuerpos contra este virus en leche materna de mamás vacunadas que no cursaron la enfermedad. Lo que nos hace volver a confirmar lo poderosa que es la leche materna. 

Podés consultar a Débora López Ferrucci en @acadparg

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