Leerles cuentos a los chicos fortalece el vínculo familiar pero además de entretenerlos, ejercitan y desarrollan su mente entre múltiples beneficios.

Leer un cuento con los chicos no es solo una actividad para muchos placentera, también es emprender un maravilloso viaje hacia mundos inexplorados, desconocidos, fantásticos y sumergirse en historias conmovedoras. 

“Leer aumenta la curiosidad, el vocabulario y la concentración, además desarrolla la imaginación. Conocer otras historias les permite desarrollar la empatía e identificar sus emociones”, señala Roxana Inés Arlia, autora de “El viaje de Salvatore” y “Malala una jirafa suelta en Buenos Aires” y destaca que además contribuye a afianzar los vínculos desde el amor.

Los mejores libros para los más chicos son los que proponen aventuras, pequeñas o grandes y que los invitan a identificarse de alguna manera con el protagonista. A partir de los cinco años, los chicos tienen la fantasía de que pueden superar todas las situaciones difíciles y la literatura puede acompañarlos en este sentimiento. Por eso es importante elegir historias donde el protagonista logre atravesar situaciones divertidas, desafíos e incluso algún momento no tan agradable pero que siempre salga victorioso.

Para convertirse en un gran cuenta cuentos no se necesita ser artista, ni tener una gran voz, simplemente ganas de pasar un tiempo con los chicos y explorar esos mundos mágicos al que nos llevan las buenas historias. Para facilitar el camino, Roxana nos da algunas sugerencias:

  • Elegir una historia que nos guste.
  • Crear el momento: con un disfraz o un objeto.
  • Leer el título y señalarlo para que conecten con la escritura.
  • Realizar preguntas previas para fomentar su curiosidad.
  • Leer pausado.
  • Animarse a actuar.
  • Al terminar de leer dejar unos minutos para que reflexionen sobre la historia.

En un mundo cada vez más tecnológico, un buen cuento merece que nos “desenchufemos” un rato y compartamos ese momento único con los chicos. La lectura no solo ayuda al desarrollo de los pequeños, también nos invita a que por un rato salgamos de la cotidianeidad y la rutina, adentrándonos en mundos mágicos rodeados de fantasía. Y lo más maravilloso es que lo hagamos con nuestros niños, liberando también nuestro niño interior.

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