Nuestro bebé se nota hermoso y saludable, sin embargo la parte posterior de su cabeza se ve plana y con menos pelo. Esto que puede asustarnos es algo muy frecuente. Todos los especialistas recomiendan que los bebés duerman boca arriba para reducir la posibilidad de muerte súbita. Esta recomendación provocó que aumenten los bebés con plagiocefalia o cabeza chata. Pero a no desesperar, aunque el nombre puede asustar, en la mayoría de los bebés no resulta grave ni compleja. 

Verónica de Toro, pediatra (MN 138.175) nos orientó con estas respuestas. 

¿Qué es la plagiocefalia? 

Es una deformidad de la cabeza del bebé producida por una postura determinada que modifica la forma de su cabeza. También puede ser producto de una tortícolis del cuello. Es una consulta muy frecuente en neurocirugía infantil. En general se resuelve con tratamiento médico, sin requerir cirugía  

¿Cómo la prevenimos?

Es importante hacer los controles mensuales con el pediatra para evaluar juntos la forma del cráneo del bebe. Para prevenir debemos estar atentos a cambiar la posición en la que el niño pasa sus días, intercalar los laterales hacia donde mira, cambiar las posiciones de amamantamiento, colocar al niño boca abajo mientras este despierto y bajo supervisión de un adulto por unos minutos todos los días. 

Si se trata de una tortícolis, los ejercicios de estiramiento de los músculos del cuello pueden ayudar, pero siempre deben ser indicados por el kinesiólogo.

Cuando todas las medidas de corrección postural fallan, puede usarse ortesis craneales que consisten en bandas o cascos para acomodar la forma del cráneo. 

¿Trae consecuencias?

La plagiocefalia postural no tiene consecuencias neurologías para el niño, no afecta su intelecto ni sus funciones cerebrales.

¿Cuándo se diluye?

Con las medidas recomendadas, la plagiocefalia mejora en 2 o 3 meses.

En general los bebés prematuros son más proclives a tener la cabeza plana ya que sus cráneos son más blandos que los de los que nacen a término. Recordemos que cada bebé debe ser evaluado de forma individual por su pediatra. Será el profesional quien estableceré lo que debemos hacer y si es necesario un tratamiento o un seguimiento diferente

Agradecemos la colaboración de la doctora Verónica de Toro para esta nota. Podés consultarla en su IG: verodetoro_pediatra

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