Una costumbre tan simple y habitual como el lavado de manos puede prevenir cientos de enfermedades de todo tipo, desde respiratorias hasta cutáneas y gastrointestinales. “El hábito de lavarse las manos correctamente ayuda a protegerse de la aparición de hasta 200 enfermedades. Es una barrera muy resistente al contagio”, indica la Dra. Cecilia Avancini, jefa de Pediatría de Vittal.
Hay momentos claves en lo que el lavado es fundamental; como después de viajar en transporte público o permanecer en espacios cerrados con mucha gente. Lo mismo sucede al tocar tierra o alimentos, luego de cambiar pañales, estornudar y toser. Por supuesto, antes de tocar a un bebé -sobre todo si es recién nacido- es fundamental que el adulto lave bien sus manos con agua y jabón. Este punto es clave, ya que para que el lavado sea eficiente debe cumplir determinadas pautas:

Cómo lavarse bien las manos
En primer lugar, el lavado solo con agua es insuficiente, se requiere un jabón, ya que este es capaz de eliminar los gérmenes. Una vez que las manos están húmedas se deben cubrir totalmente con jabón y frotar toda la superficie, incluidas las palmas, el dorso, entre los dedos y especialmente debajo de las uñas durante no menos de 20 segundos. Luego se enjuaga y se seca bien; todo el proceso demanda entre 40 segundos y un minuto.

“En cuanto al secado, en el ámbito doméstico puede realizarse con una toalla de tela, la cual se debe cambiar con frecuencia en función del uso y de las personas que la utilicen. Cuando hay enfermos, las toallas deberán ser individuales, así como en el caso de los niños pequeños o
ancianos. Finalmente, en el ámbito público, el secado de manos debe hacerse por ventilación o toalla de papel”, añade Avancini.

Con toallitas, ¿es lo mismo?:
Una pregunta clásica es si el alcohol en gel o las toallitas de limpieza con soluciones jabonosas desinfectantes reemplazan un buen lavado de manos. La respuesta es no, “son solo una alternativa cuando no hay acceso al agua y al jabón”, indica la médica.

Enfermedades prevenibles:
El listado incluye hasta 200 enfermedades, algunas de las más comunes son las “infecciones respiratorias, como la gripe común o gripe A, neumonía y bronquiolitis. También la infección por estreptococos, que afecta particularmente a la garganta y es altamente contagiosa”,
señala la pediatra. Otra enfermedad muy contagiosa que puede evitarse con los lavados es la conjuntivitis, ya que es típico que los niños se rasquen los ojos por la picazón y luego propaguen el virus en los diferentes objetos que manipulan.

En el grupo de enfermedades prevenibles también se encuentran las patologías de transmisión feco-oral, como cólera, diarrea y hepatitis A y E; también la gastroenteritis, gastritis, neumococo y la enfermedad mano-pie-boca. “Diversos estudios mostraron que el lavado de manos con jabón después de ir al baño y antes de comer puede reducir la incidencia de enfermedades diarreicas en un 40% y en un 25% la
tasa de contagio de neumonía entre los menores de cinco años”, aporta Avancini.

En la guardería:
Lavarse las manos cobra todavía más importancia en el jardín o en la guardería, ya que en los bebés y niños el riesgo a sufrir de enfermedades respiratorias y gastrointestinales es mayor. Por eso, es fundamental que lleven su bolsa de aseo con su propia toalla y jabón.

Cuestión de costumbres:
La encuestadora internacional WIN realizó un estudio en 64 países y encontró que hay diferencias entre regiones a la hora de llevar a cabo este hábito. Así mientras que, en Asia, solo el 30% de los entrevistados aseguró lavarse frecuentemente las manos, en Latinoamérica la cifra supera el 70% y Argentina se encuentra en el puesto número cuatro entre los países que más incorporados tienen esta costumbre.

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