La llegada de un bebé reacomoda espacios no solo en el organismo de la mamá, también en los hogares: ¿hay lugar en la habitación de la pareja para la cuna?, ¿será necesario mudarse o hay un cuarto vacío para el nuevo integrante de la familia?

Claro que esos son solo los primeros dilemas, una vez que el tema habitacional está resuelto, lo que sigue es cómo lograr que sea funcional y al mismo tiempo estético. Atiborrarse de cosas es el primer error y parte más de una necesidad de los padres que del niño. Los indispensables son:

Practicuna
Las practicunas son una salvación porque son livianas y fáciles de armar y trasladar. Al principio, se pueden utilizar en el cuarto de los padres y cuando el bebé está listo para dormir solo llevarla a su cuarto, o bien elegir una de madera y conservar la practicuna para traslados (vacaciones, noches en la casa de los abuelos, etc.).

Elegí las que tienen dos alturas, el primer nivel puede usarse como corralito y el segundo para dormir. Además, algunas vienen con cambiador removible, otro ítem infaltable, ya que podés cambiar al bebé sin necesidad de usar un mueble adicional.

Cuna de madera
Cuando se trata de cunas de madera o materiales similares, básicamente hay dos opciones: las tradicionales, que son más pequeñas y suelen utilizarse hasta los dos años, y las funcionales, que se desarman en módulos y a medida que el bebé crece se transforman en cama, mesa de luz, etc.

Ambos modelos pueden incluir cambiador y cajones, aunque al ser más grandes, las funcionales ofrecen más capacidad de guardado, e incluso suelen venir con cajonera incorporada, lo que hace que al desarmarse no sea necesario adquirir este mueble.

El espacio cambiador es clave, ya que permite tener una caja o canasto a mano con todo lo que vas a necesitar para asear a tu hijo, desde los pañales hasta el oleo calcáreo.

La elección de una cuna u otra, en gran parte, está motivada por el espacio, dado que las clásicas ocupan menos lugar.

Además, tené en cuenta que, al ser de materiales más duros, en los dos casos vas necesitar comprar una chichonera para que el bebé no golpee su cabeza contra los barrotes. En cuanto al lugar, la cuna debe estar alejada de las ventanas para evitar los golpes de viento y que la claridad los despierte.

Un sillón individual o silla mecedora
A diferencia del anterior, este ítem no es imprescindible, ya que depende de la dinámica que se establezca en el hogar. Si es tu primer hijo y vas a armar el cuarto de cero puede resultar muy útil para amamantar, sobre todo durante la noche así el bebé permanece en el mismo ambiente; pero si comparte el cuarto con un hermano es probable que prefieras amamantar en otra habitación para no hacer ruidos que despierten al mayor. De todas maneras, podés armar este sector para alimentarlo durante el día.

Tonalidades
La elección del color con el que vas a pintar las paredes también es importante, dado que estos inducen determinados efectos como calma, acción, etc.

Siempre es conveniente mantenerse en la gama de los tonos claros, desde el blanco -ideal para los ambientes pequeños- hasta los pasteles. Los toques de color se pueden aportar con accesorios.

Estantes y jugueteros
A medida que el bebé crezca será importante que pueda tener estantes a su altura y jugueteros al ras del piso, así podrá agarrar por sí mismo juguetes y libros.

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