Las mascotas suelen ser un miembro más de la familia. Compañeras leales se dan cuenta de todo lo que ocurre en el hogar. Por eso, como si tuvieran un sexto sentido también perciben el embarazo. Consultamos a Cecilia Cundon, veterinaria y docente en la cátedra de Microbiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, que en cinco preguntas y cinco respuestas nos dice qué hacer con nuestra mascota cuando esperamos un bebé.

1. Las mascotas ¿perciben si una mujer está embarazada? ¿Por qué?

Sí, ¡son casi como test de embarazo peludos! Una mujer embarazada comienza a segregar gonadotrofina coriónica que para el olfato aguzado de perros y gatos es percibida fácilmente. Por supuesto, no pueden percibir lo que un embarazo representa pero sí perciben esos cambios en los olores emanados por el cuerpo de una mujer embarazada. Asimismo, conforme avanza el embarazo se van produciendo diferentes cambios hormonales que también son advertidos dado que generan cambios en los aromas corporales. Es importante señalar que son tres los principales cambios que durante el embarazo la mascota va a percibir: los cambios hormonales, los cambios de estados de ánimo (que al generar cambios químicos generan cambios de olor) y cambios posturales

2. ¿Puede ser riesgoso para el desarrollo del bebé convivir con animales?, ¿y para el embarazo?

No podría dar una respuesta cerrada frente a ello dado que depende de cada mascota. Si la misma mostró alguna vez signos de agresividad, el embarazo solo potenciará algo preexistente. Por lo cual es algo que hay que tener en cuenta y consultar al profesional veterinario y aceptar las derivaciones con especialistas en etología (recalco profesionales y no adiestradores cuyo campo de acción es otro). 

Algo similar podemos decir con la presencia del bebé. No es riesgoso si la mascota no ha mostrado problemas de conducta. Creo que los principales problemas surgen de las nuevas concepciones que la gente tiene sobre las mascotas (sobre todo de ciudades). Muchas veces los tratamos como “nuestros hijos” y si bien los amamos con todo el corazón no es bueno humanizarlos. Y eso no significa quererlos menos, al contrario: respetar sus instintos de especie es quererlos más. Y si ese concepto lo adoptamos desde el primer momento en que tenemos un perro o un gato, no tiene que haber problemas posteriores.

3. ¿Qué hábitos de higiene se deberían intensificar o no descuidar?

Los hábitos tienen que ser los mismos de siempre: higienizar patas (sobre todo de caninos) cuando vienen de la calle con agua y jabón neutro, higienizar objetos que estén en contacto con las mascotas y los propios de las mascotas (cuchas, mantitas), comederos y bebederos, baños y cepillados regulares, corte de uñas (sobre todo en gatos) etc.

 Estos consejos los doy siempre, ya sea cuando hay un bebé en camino o no. Nunca sabemos a ciencia cierta cómo se encuentra nuestro estado inmunológico, con lo cual los hábitos de higiene tienen que ser regulares y desde siempre. De esta manera, las mascotas las adquiere desde siempre y luego forma parte de las rutinas.

4. ¿Hay que desparasitarlos? ¿Por qué?

Tal como los hábitos de higiene regulares que mencionaba en la pregunta anterior, la desparasitación interna y externa debe llevarse a cabo regularmente siempre. Durante el embarazo y los primeros años del bebé sí es importante reforzar la desparasitación contra Giardias y Coccidios que los antiparasitarios de uso más frecuentes no los cubren y pueden ser transmitidos y si bien no es de gravedad en adultos, la mujer embarazada es un grupo de susceptibilidad diferente así como los niños menores de cinco años. La desparasitación externa debe ser mensual, la interna es algo que debe establecerse con el médico veterinario dado que la exposición es diferente para perros que, por ejemplo, van a caniles que en perros que por diferentes situaciones tienen un contacto más limitado con otros perros.

5. ¿Qué hábitos con nuestras mascotas son riesgosos estando embarazadas? 

Los hábitos más riesgosos se relacionan con esfuerzos físicos: pasearlos (aprovecho a recalcar que siempre deben ir con collar, correa o pretal… nunca sueltos, hasta el perro más bueno del mundo), cargarlos (igual en líneas generales desaconsejo que los perros estén mucho tiempo a “upa”, deben estar en el piso para tener seguridad en sí mismos), bañarlos, etc… No es una cuestión de sanidad, es una cuestión física. Un tirón de correa, un esfuerzo durante el baño pueden dar lugar a lesiones en cualquier persona, pero la mujer embarazada es un grupo de riesgo particular. 

Los lamidos en la cara o en las manos, así como ofrecer comida es algo que no debería suceder pero sucede. Por lo tanto, siempre aconsejo que si sucede (algo inevitable) luego antes de por ejemplo, manipular alimentos, haya un lavado de manos con agua y jabón. No solo en situaciones de embarazo sino como hábito de rutina siempre.

Carestino
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