Valentino nació con displasia distrófica. Sus papás, Milagros e Ignacio nos comparten su historia.

Milagros e Ignacio eran muy jóvenes cuando se enamoraron.  Adolescentes se conocieron por una red social que en ese momento hacia furor entre los más jóvenes y hoy se considera “antigua”: Facebook. Vivieron su noviazgo en Tandil, hasta que a Ignacio le surgió la oportunidad de trabajar en Neuquén, se mudó pero la relación siguió. Fue entonces que sin buscarlo ni planearlo quedaron “embarazados”.

“Sentía que me hinchaba. Fui al médico, me diagnosticó gastritis y me mandó a hacer una ecografía”, recuerda Milagros. El especialista tardó en hacerle el estudio. Debía confirmar que lo que parecía gastritis en realidad era embarazo. Mili tenía 20 años e Ignacio, 22. La noticia admiten fue un “bombazo”. Ignacio reconoce que la paternidad no era algo que quería en ese momento, sin embargo sabía que la indicada para ser la mamá de ese hijo era Milagros. Decidieron que lo que parecía una debilidad -eran muy jóvenes- ellos lo transformarían en fortaleza: tendrían más energía.

Por sus ocupaciones, Ignacio debía permanecer lejos pero se las ingeniaba para volver todos los fines de semana a Tandil para acompañar a su novia. El embarazo transcurría sin dificultades, cuatro semanas antes del parto una ecografía demostró que las extremidades del bebé eran más cortas. Tenía displasia, una forma diferente de enanismo que afecta a uno de cada cien mil nacimientos. El diagnóstico no era del todo preciso. La incertidumbre que atravesaron no fue lo más complejo de ese momento, ellos aseguran que con el diagnóstico comenzó la parte del camino más difícil: la aceptación. “Aceptar la situación que le toca a tu hijo y entender que la vas a tener que pelear. Es un proceso”, reflexiona Ignacio. 

El parto fue óptimo, Valen nació con buen peso, pero por prevención estuvo una semana en neonatología. “Recuerdo el día que nació como el mejor y el peor de mi vida”, se sincera Ignacio, “fue el mejor porque nació mi hijo, pero al verlo no sabía muy bien dónde meterme, qué hacer. Fue muy difícil”. 

Valen pronto demostró que era un bebé distinto, “más allá de lo físico”, revela orgulloso su papá. Era un bebé muy tranquilo, que apenas lloraba y daban ganas de tener todo el tiempo en brazos. Por inexperiencia, por temor a los prejuicios ajenos, en los primeros paseos, sus papás, lo tapaban para que la gente no viera que era más pequeño. “Lo hacíamos sin pensar. Era una manera de protegerlo de las reacciones de la gente, de las miradas sorprendidas. Si bien todo cambió mucho, todavía cuando tenés alguna dificultad, la gente te mira distinto”. 

Valu les enseñaría que no era necesario protegerlo de miradas ajenas. Poco a poco demostró ser “el alma de todo”. Sus papás lo describen como un nene muy inteligente, que aprende todo con rapidez, con un carisma propio y una bondad muy especial. “Es un nene feliz al que pese a sus condiciones nada lo detiene ni lo amarga”, cuentan sus papás y dan un ejemplo. Por su condición, Valu no podría tirarse de un tobogán. Él lo entiende, así que lo que hace es arrojar sus autitos por el tobogán y disfrutar de eso sin frustrarse. 

Hoy la rutina de Valu es como la de casi todos los chicos de su edad. Asiste al Jardín, visita amigos, pasea y se le suman las terapias específicas que ayudan a mejorar su vida cotidiana. Además es una estrella de Tik Tok, sus videos con escenas familiares son de los más vistos en la red.

Sus papás cuentan que todo el tiempo aprenden de su hijo. Situaciones que ellos piensan que lo van a abrumar, Valen las atraviesa con una energía única. Cuentan que una vez le pusieron un yeso y cuando pensaban cómo lo llevaría, él “movía su pata pidiendo que se lo firmen”.

Ambos dicen que antes “la gente escondía a los chicos que tenían problemas, pero cuando uno los acepta se vive con eso y sos feliz”. Para Mili se trata de “buscarle la vuelta, no quedarse estancado” por eso afirma sin dudar que “amo ser mamá y acompañarlo en todo, me encanta”.

Ignacio comparte que “cuando sos chico sentís que si te abrazás a tu papá o a tu mamá no te pasará nada. A mí con Valu me sucede al revés. Él me da esa tranquilidad de sentir que ‘todo va a estar bien’ y que la peleará en cualquier cosa que se proponga”. Porque así es Valen, un pequeño gigante.

Author

Write A Comment