En el aula los chicos aprenden y crecen pero también pueden contagiarse alguna enfermedad. Familias y docentes necesitan trabajar juntos para evitar el contagio.

Con el comienzo del ciclo escolar, las familias tienen la certeza de la importancia de jardines y guarderías para el crecimiento de los chicos. Pero también muchos papás saben que en esos espacios, los chicos, convivirán con otros niños y adultos, lo que favorece la posibilidad no solo de adquirir, también de diseminar enfermedades. 

Por otra parte, existe una realidad que no se puede evitar. Muchos papás trabajan mientras sus hijos van a la escuela y que ante un síntoma menor falten al Jardín les resulta complicado. “Es común que si algún nene tiene unas líneas de fiebre, en su casa les den alguna medicación que la haga bajar y entren al aula sin síntomas. Pero en el Jardín pasan las horas, pasa el efecto y la fiebre vuelve a subir. Entendemos a los papás, pero en el medio, algún compañerito puede haberse contagiado”, cuenta María Laura Villagrán, maestra en unmaternal del barrio de Caballito.

Es sabido entonces que en el jardín muchas veces los chicos se contagian. La pediatra Verónica de Toro (MN 138.175) afirma:  “La mayoría de las enfermedades infecciosas que pueden adquirirse por contagio en el Jardín de Infantes, son las que afectan a las vías aéreas superiores (garganta, nariz, oídos, laringe) e inferiores (tráquea, bronquios, pulmones) predominantemente en invierno (de ahí que se les diga “mocosos” a los niños de entre 3-5 años), exantemáticas y aparato digestivo en primavera – verano. En la infancia, las más comunes son de causa viral, aunque pueden existir infecciones bacterianas, y en este caso necesitarán de un tratamiento antibiótico indicado por el pediatra. La mayoría de las infecciones virales pueden repetirse a lo largo de los años de educación inicial pero luego, a medida que los niños crecen se hacen menos frecuentes”

Algunas infecciones son “clásicas” entre ellas las más frecuentes son:

Resfríos

La nariz cogestionada y goteante es el síntoma más reconocible de los resfríos que suelen aparecer con frecuencia en invierno y primavera. También pueden provocar dolor de garganta, ronquera y fiebre no muy elevada. La evolución puede abarcar entre los siete y quince días. En la mayoría de los casos no es necesario que los chicos falten a la escuela, pero las maestras aconsejan que los nenes lleven pañuelos descartables en sus bolsillos porque es más fácil ayudarlos. También es necesario enseñarles a cubrirse la nariz y la boca cuando estornudan o tosen para evitar el contagio.

Cuadros gripales

Son típicos de los meses más fríos. Los virus que los causan son numerosos, muy contagiosos y se difunden rápidamente. La fiebre elevada, el dolor muscular generalizado, las cefaleas y los escalofríos: son algunos de los síntomas gripales. Aunque la evolución generalmente no tiene complicaciones, los chicos deben permanecer en cama algunos días. En cuanto a las vacunas antigripales de Toro  asegura: “existen vacunas preparadas cada año según las cepas virales predominantes y cuyo acción protectora dura uno o dos años. Si bien se aconseja para niños con patologías especiales (por ejemplo, procesos bronquiales crónicos), hay autores que aconsejan aplicarla a los niños con obligaciones escolares”.

Otitis y sinusitis

La otitis es una afección bacteriana que suele comenzar con un fuerte dolor de oídos y en la mayoría de los casos, fiebre. Entre los tres meses y los dos años de vida suele presentarse con frecuencia y reaparece en el preescolar. Aunque no es una enfermedad contagiosa, el dolor y la fiebre, impiden que los nenes vayan a la escuela. Es indispensable consultar al pediatra en los procesos agudos y mucho más si el cuadro se repite con frecuencia

“La sinusitis aguda generalmente – explica de Toro- es una complicación de una infección viral de las vías respiratorias altas. Puede manifestarse como una infección persistente, más de 10 días, de las vías respiratorias altas ó como un resfrío más intenso de lo habitual, con secreción nasal intensa. La tos está presente todo el día, empeorando por la noche. En caso de ser necesario iniciar un tratamiento antibiótico, el niño puede volver al jardín a pesar de no haber completado el mismo, cuando se sienta bien y hayan pasado más de 48 hs sin fiebre, en el caso de haber padecido”.

Diarreas

La diarrea se caracteriza por la disminución de la consistencia (semiliquidas o liquidas) y/o el aumento de la frecuencia de las deposiciones. “La mayoría de estos cuadros son de origen viral, pero también puede ser causado por bacterias. La complicación más temida es la deshidratación”, señala la pediatra. Aunque la diarrea aparece con frecuencia los dos primeros años de vida, también puede afectar a los nenes de 3 a 5 años. En ese caso, no hay que enviarlos a la escuela pero sí avisarles a las autoridades para que refuercen la limpieza de los baños con lavandina, además deben revisar los análisis de agua que se realizan cada tres meses, los resultados se deben colocar en la cartelera escolar.

Pediculosis

Los piojos suelen ser un verdadero “dolor de cabeza” para padres y maestros. Se transmite de persona a persona en forma directa o a través de peines, sombreros, cepillos, bufandas. Es una parasitosis muy frecuente y probablemente todos los niños tengan piojos en algún momento, por lo que la prevención y el inicio de tratamiento precoz son muy importantes “A los papás les recomendábamos no enviar a los nenes mientras dure el tratamiento para evitar el contagio, además les pedimos que nos avisen así podemos alertar a otras familias y estar listos para el combate -cuenta con una sonrisa Esbel Blanco, ex directora del Jardín de Infantes 907 de Morón-. Además les solicitamos que las nenas vengan con el cabello recogido y los varones con el pelo corto”. Aunque existen medicamentos para combatirlos es necesario que padres y maestros actúen en forma coordinada

Por otra parte, de Toro recuerda que “existen vacunas para la casi totalidad de las enfermedades infectocontagiosas, la mayoría son de aplicación obligatoria y gratuita (tuberculosis, hepatitis A y B, tos convulsa, tétanos, difteria, poliomielitis, sarampión, paperas, rubéola). Cumplir con la vacunación es la única manera de prevenir y evitar sus complicaciones”.

En las instituciones, los docentes no están autorizados a suministrar ninguna medicación a los chicos durante su permanencia en el lugar. Se les pide a los papás que se acerquen o que hagan una autorización escrita –con su dni y firma- para otro familiar. La medida evita que se responsabilice a los maestros por un remedio mal suministrado.

Agradecemos la colaboración de la doctora Verónica de Toro para esta nota. Podés consultarla en su IG: verodetoro_pediatra

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