La actriz desde junio protagoniza un papel para el que no existe guión: ser mamá. Charlamos con ella sobre su nuevo rol.

En junio y en medio de la pandemia, Mercedes Oviedo y su pareja, el DJ Mauricio Waddle compartieron su mejor noticia en redes: “Bienvenido, Vicente. Campeón y capitán de alto equipo. Nos la hiciste tan fácil… Embarazo y parto de lujo”. Así la actriz anunciaba el nacimiento de su primer hijo.

Mercedes nos cuenta que al saber de su embarazo sus expectativas fueron simples y concretas “sentirme bien, que Vicente creciera y estuviera sano y tener un parto natural”. Todas las pudo cumplir.

Al ser su primer embarazo, los temores, las dudas y las preguntas pueden ser muchas. Por eso la actriz recuerda que “aproveché los nueve meses de embarazo para informarme y leer mucho sobre todo este proceso, el nacimiento, el crecimiento de los bebés, toda la primera etapa”. Algunas dudas muy puntuales las consultó con su mamá, otras amigas y sobre todo su médico. “Para mí lo más importante era sentirme segura y tranquila, para poder transmitirle eso a Vicente cuando naciera”, recalca.

A diferencia de otras embarazadas que pueden sentir molestias, Oviedo califica a su embarazo como “de lujo”. “Me sentí super bien. Trabajé hasta los seis meses, pude comer de todo, hacer de todo, solo cuidándome en algunas cosas”.

Le tocó transitar el embarazo en plena pandemia así que tomó todos los recaudos. Cuando salía a ver a su obstetra o realizarse estudios cumplía todas las medidas de prevención indicadas: usar tapaboca, ir siempre sola y respetar a rajatablas los horarios de los turnos para evitar aglomeraciones en la sala de espera del consultorio, salir lo menos posible y lavado de manos. 

Si el embarazo fue bueno, el nacimiento fue mejor. “El parto fue increíble. Me empecé a sentir mal. Creí que era solo un dolor de panza. Pero Vicente se adelantó y nació ochomesino”. Mercedes recuerda que “por eso, yo no tenía en mi cabeza que nacería en ese momento. Fui a la clínica a consultar y tenía fisura de bolsa y tres centímetros de dilatación. Ahí me enteré que iba a nacer Vicente. Me asusté un poco, pero por suerte él estaba bien de peso. Nació en tres horas y con ocho pujos, así que fue increíble. Juntos hicimos un gran trabajo”.

Con su bebé en brazos, la actriz asegura que Vicente le enseñó lo que significa el amor. “Es el amor más grande que sentí en mi vida por alguien”.

Hoy Mercedes luce esa sonrisa que suelen mostrar todas las mamás de bebés. Mitad cansada pero profundamente feliz y plena. Por eso afirma sin dudar que le “encanta” ser mamá. “Es una responsabilidad enorme porque estás a cargo de una persona y eso te hace mirar para adentro. Sos  responsable de otro, de su educación, de su crecimiento y de su evolución. Como mamá quiero dar el ejemplo y mejorar cada día”.

La actriz sabe que la maternidad es un camino que se va construyendo. Por eso sonríe cuando reafirma “en ese aprendizaje estamos. Poniéndolo en práctica o intentándolo al menos”.


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