Con la reciente pandemia volvimos a recordar la importancia de inculcar el hábito de lavarse las manos desde la primera infancia.

Es un hábito tan sencillo como cotidiano y sin embargo es la clave para salvar millones de vidas. Con la reciente pandemia de Covid 19 se volvió a acentuar la importancia del lavado de manos para prevenir enfermedades. Es que las personas continuamente usamos nuestras manos. Los chicos no son la excepción. A través de ellas tocan y aprenden, comen, juegan, dan afecto y manipulan todo tipo de objetos. Por todo esto, las manos también se convierten en los principales portadores de gérmenes, que pueden causar enfermedades. 

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría enfatizan que “El lavado de manos es por lejos, la manera más efectiva de evitar la propagación de muchas enfermedades. Es tan relevante como hábito que es imprescindible enseñar a los niños la importancia de adoptar buenos hábitos de higiene de las manos, porque se sabe que los hábitos adquiridos en edades tempranas, son los que van a perdurar a lo largo de la vida”. 

Es importante entender que la higiene de manos no es una acción que deba volverse compulsiva, sino más bien un hábito que debe incorporarse a la rutina diaria de manera adecuada. La clave no es lavarse las manos cada dos segundos, sino hacerlo en los momentos indicados y de la manera correcta. Los momentos críticos para el lavado de manos con jabón son después de usar el baño o de limpiar a un niño y antes de manipular alimentos.

¿Cómo lavarse las manos?

Ante todo hay que saber que hacerlo solo con agua no es suficiente. “Lavarse las manos solamente con agua es significativamente menos efectivo que lavarse las manos con jabón. Usar jabón facilita la frotación, lo que permite disolver la grasa y eliminar la suciedad que contienen la mayoría de los gérmenes. Por esto, lavarse las manos solamente con agua es significativamente menos efectivo que lavarse las manos con jabón.
Si se usan adecuadamente, todos los jabones son igualmente efectivos para remover los gérmenes que causan enfermedades”, señalan desde la SAP.

El lavado debe realizarse intentando que toda la superficie de la piel esté en contacto con el jabón. Luego se enjuagan las palmas de las manos hasta las muñecas, el dorso, las yemas y el espacio entre los dedos.

La duración del lavado no debe ser menor a veinte segundos. Una buena estrategia es proponerles a los chicos que lo hagan mientras cantan dos veces el Feliz cumpleaños.

Sí o sí hay que indicarles el lavado de manos:

  • Cuando vuelven de la calle.
  • Antes de comer.
  • Después de ir al baño.
  • Luego de jugar en el pasto o con las mascotas.
  • Al terminar de jugar.
  • Si ayudan en la cocina, antes y mientras manipulan alimentos.
  • Si están resfriados, con diarrea o lesiones en la piel, el lavado debe ser con mayor frecuencia.

En cuanto al secado de las manos, las toallas de papel parecen dejar un menor número de bacterias en las manos. Sin embargo, con un lavado correcto, la forma en que se las secan no importa tanto.

El lavado de manos con jabón y agua segura es vital. Por eso es fundamental, enseñarle a los chicos que con esta simple pero poderosa acción, interrumpimos la cadena de transmisión de infecciones, prevenimos contagios y ahuyentamos enfermedades.

Para tener en cuenta
El alcohol en gel no reemplaza el lavado de manos con agua y con jabón. Pero si la persona no puede lavarse las manos, se puede recurrir al alcohol en gel y se deben tener en cuenta las mismas zonas que al lavar las manos.

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