Los ovarios son dos órganos del tamaño de una nuez y es la parte del órgano reproductor femenino responsable de producir y secretar las hormonas sexuales y óvulos. Pautas para mantenerlos saludables.

El retraso de la maternidad es uno de los nuevos paradigmas de “la” sociedad moderna. Las estadísticas muestran que después de los 35 años, se pierde un 2% de posibilidad de embarazo por mes, lo que se traduce en un 24% menos al año. Y este descenso, se vuelve todavía más vertiginoso, cuándo se cumple más edad.

Existen tres factores claves que la pueden modificar la salud de nuestros ovarios:

·       La obesidad. El tejido adiposo juega un rol importante en la producción, almacenamiento y liberación de hormonas. La producción de estrógenos y sus niveles circulantes dependen de la presencia de grasa y su distribución corporal. El exceso de tejido adiposo afecta al sistema endocrino, pudiendo haber cambios en la menstruación, ovarios poliquisticos hasta tumores, además la obesidad tiene claramente un impacto negativo en la fertilidad femenina.

·       La genética. Ciertas mutaciones genéticas heredadas de nuestras madres o abuelas que pueden tener impacto directo en la salud de nuestros ovarios y su correcto funcionamiento. Esto puede desencadenar a una pérdida acelerada de folículos y con ello a una dificultad para lograr el embarazo, una menopausia precoz o en raros casos a un cáncer de ovario. En los últimos años hay un auge de los estudios genéticos que nos permiten conocer y predecir este tipo de daño.

·       La maternidad tardía. La llegada de un embarazo después de los 38 años implica un impacto negativo en la salud de los ovarios. Esto en general se asocia a mayor número de ovulaciones ininterrumpidas, la exposición sostenida a estrógenos y el riesgo de sufrir una enfermedad tumoral asociada a los ovarios. Por otro lado, el deterioro de la calidad de los óvulos por encima de los 38 años ese vidente, aumentando el riesgo de infertilidad y aborto.

En la última década, el área de Medicina Reproductiva ha explorado varias iniciativas con el fin de intentar revertir el impacto de la edad en el proceso reproductivo, y contar con herramientas de bajo costo para conocer el perfil reproductivo de cada mujer es clave para poder planificarla adecuadamente. A pesar de ello, un estudio español que evaluó 1200 candidatas en edad fértil demostró que solo el 3% de las mujeres se ha realizado este estudio a lo largo de su vida para conocer su fertilidad.

La reproducción en humanos, precisa de ovocitos (óvulos) y espermatozoides, cada uno aportando la carga genética de los progenitores.

Los espermatozoides se generan en los testículos, pero no antes de la pubertad. Es decir, si analizáramos la estructura del testículo infantil observaríamos una carencia total de los mismos. A partir de la pubertad el testículo adquiere la capacidad de generarlos y liberarlos en la eyaculación. Aunque decrece su número y aumentan los porcentajes de espermatozoides anómalos a medida que avanza la edad, la actividad testicular no cesará, se eyacule o no, a menos que haya enfermedades. De manera tal que a lo largo de su vida un varón, produce trillones de sus células reproductivas.

El caso de la mujer, es completamente opuesto: La totalidad de sus células reproductivas, los ovocitos, sólo los puede generar antes de nacer en el útero de su madre. Es decir, las mujeres nacemos con “una cantidad” de óvulos pre-determinado en nuestros ovarios que comienzan a perderse mensualmente sin freno desde la primera menstruación hasta agotarse, momento que empieza la menopausia. Gracias al constante avance de la medicina reproductiva, en los últimos años este concepto, de que la vida reproductiva femenina depende únicamente de una reserva fija de óvulos disponibles al nacer y que se agota completamente en la menopausia ha sido cuestionado por varios estudios, que sugieren la existencia de las llamadas “células madre ováricas”. Este descubrimiento, conjuntamente con el hecho contrastado de que inclusive tras la menopausia, el ovario contiene aproximadamente 1000 folículos remanentes; constituyen la base de las llamadas “técnicas de rejuvenecimiento ovárico”. Una de esas áreas de investigación tiene que ver con el concepto de la “reactivación” de las células madre y de los folículos remanentes (con óvulos potenciales) en el ovario

¿Entonces, existe el rejuvenecimiento ovárico?

El rejuvenecimiento ovárico es una técnica experimental, que se aplica en mujeres con baja reserva ovárica que van a realizar un tratamiento de fertilidad. Conocer la reserva ovárica de una mujer es un procedimiento muy simple y accesible, sólo implica la realización de una ecografía transvaginal y un perfil de hormonas por sangre.

El procedimiento se realiza mediante la aplicación de plasma rico en plaquetas (PRP) directamente en los ovarios, a través de una punción ovárica. El desarrollo de folículos en etapas muy tempranas depende de diversos factores de crecimiento abundantes en el PRP, por lo que la administración de estos factores directamente en el ovario, aumentaría la concentración de los mismos y favorecería la activación de “folículos dormidos”.  

Los ovarios son órganos tan maravillosos y complejos. ¿Cómo mantenerlos saludables?

Una buena práctica al momento de estudiar la salud ginecológica es tener una perspectiva multifactorial, considerando no solo factores hormonales, genéticos, bioquímicos, sino la interrelación de estos con la alimentación y el ambiente, es decir, pensando en lo que se conoce como epigenética. Más específicamente es la capacidad que tienen los alimentos para moldear nuestro ADN, que puede afectar no solo a la fertilidad, sino también ser transmitido a la descendencia mediante lo que se llama herencia transgeneracional.

Así, llevar una alimentación saludable, junto con un estilo de vida activo, puede desactivar los genes responsables de la inflamación crónica y otras tantas afecciones ginecológicas. Por esto, decimos que los genes predisponen, pero la alimentación y el ambiente determinan y modifican la expresión de los mismos. 

Una dieta saludable y equilibrada es clave para mantener la salud de los ovarios.

Te propongo que empieces a cuidar tus ovarios, a conocerlos más de cerca. En junio se celebra el mes del cuidado de la fertilidad. Aprovecha esta ocasión para conocer tu reserva ovárica, para conocer tu potencial reproductivo. ¡No es necesario buscar embarazo para conocerla!

Agradecemos a la doctora Pamela Nicotra, cirujana y ginecoobstetra (MN 123756) los contenidos y explicaciones para esta nota Podés consultarla en su IG @dra.pamelanicotra

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