Recorrer un largo trayecto en auto con chicos puede desesperar a los adultos. Estrategias para animarse y que todo marche sobre ruedas.

Salir un rato de la rutina, cambiar el paisaje cotidiano y llegar a otro destino suele ser una de las actividades más lindas para compartir en familia. Son momentos imborrables que se guardan para siempre en el arcón de los recuerdos. Sin embargo, muchas veces llegar al lugar soñado tiene un momento pesadillesco: un largo trayecto en auto con niños. Es que luego de algunas horas y cientos de kilómetros habrá que enfrentar algunos inconvenientes como aburrimiento, pedidos de ir al baño y el fatídico “¿falta mucho?”.

“Si para los adultos viajar suele ser una situación estresante, para los niños no es diferente. Por eso, antes de encarar el trayecto una buena estrategia es contarles todo lo que realizaremos. Explicarles a dónde vamos, cuánto durará el viaje y qué pasará en el trayecto. Es importante hacerlos sentir parte del proyecto. Así será mucho más sencillo bajar la ansiedad y ahuyentar temores”, explica María Ana Monzani, psicopedagoga y coordinadora de la “Casa del Niño y del Adolescente”. 

Además de preparar a los chicos para el viaje hay diversas cuestiones y estrategias a tener en cuenta. “Mi hermano vive en Las Grutas y nos invitó a pasar las vacaciones en su casa. Sabíamos que no sería fácil recorrer esos más de mil kilómetros ya que Lupe cumplió cuatro años y Santino, dos. Pero era cuestión de animarse y nos animamos”, narra Andrea Iñiguez, profesora de inglés, “programamos paradas cada dos o tres horas para ir al baño y que corrieran un poco. Si los veíamos irritables también parábamos. Es cierto que un viaje de doce horas se transformó en otro de quince, pero fue parte de la experiencia”. 

La estrategia que aplicó Andrea de paradas intermitentes suele ser muy efectiva. No solo para que los chicos se distraigan, también para los adultos. Lo aconsejable es elegir lugres abierto, limpios y sin malezas donde se pueda andar libremente y sin riesgos. Los trayectos más largos será mejor hacerlos después de comer ya que en general, con el estómago lleno, los chicos duermen una buena siesta.

Una buena idea es llevar alimentos por si no se encuentra un sitio adecuado para comer o no se quiere esperar demasiado en las opciones que ofrece la ruta. Habrá que contar con una buena provisión de agua embotellada ya que los chicos sufren el calor y pueden deshidratarse con mayor facilidad. Para los lactantes, el biberón deberá prepararse inmediatamente antes de dárselo.

Antes de partir será necesario chequear que los seguros de las puertas y las trabas para niños estén colocados. Los menores de 12 años deben viajar en el asiento de atrás. Los chicos que pesan menos de diez kilos deben ir sentados mirando hacia atrás y los que pesan entre 10 y 20 kilos en los butacones.

Otro detalle a tener en cuenta es vestirlos con ropas cómodas y adecuadas a la temperatura interior del coche. No se debe viajar con ropa de abrigo o voluminosa porque disminuye la efectividad de los elementos de seguridad.

Para evitar el aburrimiento se pueden llevar juguetes que sean fáciles de manipular o los específicos que ellos decidan o ese muñeco que les resulta imprescindible para dormir. También buscar música con canciones que conozcan. Se pueden improvisar juegos clásicos como encontrar algo en el paisaje, nombrar los animales que aparecen, adivinar el color del próximo auto que cruzaremos y otras variantes. Contar anécdotas de nuestros viajes cuando éramos chicos suele ser muy divertido. En definitiva, viajar es una linda aventura solo será cuestión de organizarse para pasarla bien.

Autor

Escriba un Comentario