Los dispositivos móviles están en todas partes y evitarlos es casi misión imposible pero se sabe que son perjudiciales para los bebés. “Según la Academia Americana de Pediatría, los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología: ni móviles, ni tablets, ni televisores”, explica la Dra. Nora Zonis, pediatra de Swiss Medical Center.
La Sociedad Argentina de Pediatria (SAP) adhiere a la misma recomendación, según explican “el sistema nervioso central se desarrolla significativamente entre el nacimiento y los 36 meses, por lo que los estímulos que se reciban en esta etapa serán muy importantes. En este contexto, es que remarcan que las pantallas no colaboran con el desarrollo del lenguaje, ni con la interacción humana”.

La responsabilidad de los adultos
Pero el teléfono celular -cuando no la tablet y otros dispositivos de ese tipo- forman parte de la escena familiar cotidiana; incluso se usan para sacarles fotos a los hijos, subirlas a las redes sociales y enviarlas a la familia. ¿Entonces cómo hacer para que ellos no estén en contacto con estos aparatos?
La idea no es pelearse con la tecnología, pero sí hacer un uso racional, ya que como explica Zonis “en bebés de cero a dos años, estos dispositivos aceleran el crecimiento del cerebro y se asocian con déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y de la falta de autocontrol”.
Ya, a partir de los 2 años, pueden vincularse con la tecnología -siempre con contenido no violento- una hora por día bajo la supervisión de un adulto. Algunas pautas a seguir, según indica la SAP, son: “Priorizar juegos didácticos y acordes a la edad, no exponerlos a las pantallas una hora antes de ir a dormir y compartir las actividades con los niños, no dejarlos solos”.

Hermanos menores
Estas restricciones se vuelven todavía más complicadas cuando hay hermanos mayores en casa, dado que diversos estudios demostraron que los niños están expuestos un promedio de cuatro veces más de la recomendada a estos dispositivos y que, incluso, en promedio se exponen unas 45 horas semanales a estas tecnologías.

Es decir que los bebés que tengan hermanos mayores estarán, de por sí, más expuestos; en ese caso, la Dra. Zonis recomienda “explicarles a los hermanos mayores los efectos que provoca el uso desmedido de los dispositivos en su desarrollo”.

Aunque las nuevas tecnologías sean parte cotidiana en la vida de los niños, es indispensable que los adultos a cargo impulsen la lectura, el juego libre y los deportes como opciones ante el aburrimiento.

Profesional consultado

Dra. Nora Zonis, pediatra de Swiss Medical Center

MN: 117.822

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