Con los chicos en casa, una serie de medidas sencillas pero esenciales nos permitirán evitar los “accidentes”.

Con la pandemia, los chicos pasan mucho más tiempo en casa. Para algunas familias esto implicó un gran reacomodamiento. Por un lado, la posibilidad de compartir más horas juntos pero también la necesidad de extremar algunos cuidados. Es que cada casa es un hogar pero también un lugar que, si no estamos alertas, puede esconder algunas peligros potenciales. La enumeración de posibles lesiones es casi infinita: caídas, quemaduras con líquidos, fuego u objetos calientes, intoxicaciones con medicamentos, heridas con objetos cortantes, aplastamiento, atragantamiento, descargas eléctricas.

Uno de los casos más conocidos de lesiones en el hogar es el que protagonizó el jugador de Boca, Carlos Tévez. Ocurrió en diciembre de 1984, el futbolista tenía apenas diez meses y vivía en Fuerte Apache. Su mamá estaba tomando mate en la cama cuando, producto de un descuido, el agua hirviendo cayó sobre el rostro, el cuello y el pecho del bebé. Para cuidar las heridas y trasladarlo al hospital, lo envolvieron en una frazada de nailon. El procedimiento era incorrecto. La manta se adhirió al cuello y dio origen a sus cicatrices que todavía conserva como parte de su historia.

Durante mucho tiempo a las situaciones como las que vivió Tévez se las calificó como “accidentes” pero desde hace unos años, los especialistas insisten en remarcar que no son azarosos ni responden a ningún fatalismo.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría explican: La palabra “accidente” denomina a aquellas lesiones provocadas sin intencionalidad que ocasionan daños a las personas y que ocurren en forma brusca o imprevista. Tiene, en nuestra cultura, apreciaciones que llevan a una actitud errónea para enfrentarlos y prevenirlos, ya que son considerados productos de la fatalidad, de un destino. Por lo tanto, el significado de “accidente” implica que estos son inevitables. Es decir, que no se pueden prever y nada podemos hacer para prevenirlos. Actualmente, está claro que estos conceptos son erróneos y que todos los llamados “accidentes” pueden ser controlados. Hablamos entonces de “lesiones”. Las lesiones por causas externas se dividen entre las no intencionales (antes denominadas “accidentes”), y las intencionales, que son las autoprovocadas o las resultantes de actos de violencia. Si bien en la infancia las no intencionales son una de las causas más frecuentes de afectación, en ocasiones, el límite entre lesiones de un tipo y otro puede no ser muy claro. Es el caso, por ejemplo, de la negligencia en el cuidado de niños pequeños, las situaciones de abandono, los daños en la vía pública o una forma de manejo peligrosa.

Los llamados “accidentes domésticos” llegaron a convertirse en la segunda causa de muerte desde el primer año de vida hasta los 34 años. 

Pero también debemos considerar la existencia de heridos, de secuelas físicas y psíquicas, el sufrimiento y dolor de las familias, y el enorme gasto en salud que conlleva atenderlos

Lo más importante es que estas lesiones son evitables. Es por esto que la SAP desarrolló un Manual de Prevención de Accidentes (disponible aquí), que recomienda una serie de medidas de precaución muy sencillas de tomar que permiten que chicos y adultos disfruten del tiempo en casa sin situaciones que pueden transformar lo cotidiano en algo peligroso. A tomar nota de algunas de las principales:

Atención permanente

Es fundamental que un adulto responsable supervise permanentemente a los chicos. “Un minuto sin ‘vigilancia’ puede ser suficiente para generar una situación de riesgo”, asegura el Manual. 

El por qué

Se les deben indicar a los chicos qué peligros existen y cómo pueden prevenirlos. Además, es necesario explicar que hay ciertas cosas, como las maniobras en la cocina, que solo pueden realizar los adultos.

Con el ejemplo

Los niños imitan lo que ven hacer a sus padres o hermanos mayores, por lo tanto deben dar el ejemplo al tomar ellos mismos medidas de prevención de lesiones.

Cuidadores

Es preciso que la persona que quede a cargo sea de confianza, contar con las instrucciones precisas, el conocimiento de la casa, una vía de comunicación rápida y permanente con los padres, y que no deje jamás a los chicos solos, aún cuando duermen.

Balcones, terrazas y escaleras

Es necesario tomar las precauciones edilicias necesarias para prevenir accidentes en estos sectores. Pero, además, la SAP alerta sobre la necesidad de conversar con los chicos sobre las diferencias entre ficción y realidad, ya que en algunos casos intentan imitar a superhéroes realizando proezas peligrosas. 

Al alcance

No dejar objetos que puedan resultar peligrosos, por ejemplo, en el baño, en la cocina, en el jardín o incluso en la habitación de los padres, lugar al que suelen acceder. El contacto de los chicos con objetos tóxicos, filosos o calientes puede provocar graves lesiones. También hay que evitar dejar a su alcance objetos pequeños que pueden ingerir y provocar cuadros de asfixia.

Bajo llave

Los sectores potencialmente peligrosos para los chicos —como el lavadero, el lugar en el que se guardan las herramientas, o el garaje— deben estar permanentemente cerrados con llave. 

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