En Argentina queda mucho camino por recorrer en materia de licencias por maternidad y paternidad; ya que los recientes padres cuentan con tan sólo 90 días para las mujeres y 2 para los hombres. Eso, por supuesto, en el caso de los trabajadores en relación de dependencia, ya que los monotributistas y trabajadores informales no están contemplados y quedan librados a su suerte (en algunos casos para mejor, ya que pueden manejar sus tiempos, y en otros para peor, dado que si no trabajan dejan de percibir ingresos).
Lo cierto es que, si los padres trabajan, más tarde o más temprano deberán “despegarse” de su bebé para retomar las actividades cotidianas. Es entonces cuando suelen surgir los sentimientos de culpa y angustia.

¿Existe un momento ideal para regresar al trabajo?
Muchas veces se dice que los bebés más pequeños -de dos o tres meses- se adaptan mejor a esta situación que aquellos mayores; sin embargo, como explica la Lic. Cynthia Zaiatz, jefa del Servicio de Psicología del Sanatorio Modelo de Caseros, “el desapego es difícil en cualquier edad y momento de la vida”.

¿Cuál es la mejor manera de establecer el regreso?
Esta duda es clásica; por un lado, están las ganas de la mamá de aprovechar cada segundo con su bebé antes de la vuelta al trabajo, pero lo cierto es que cuanto más gradual sea el despegue, más fácil será para ambos.
“Es fundamental que, a la hora de desapegarse de su madre, sea de manera progresiva. Lo importante, ya sea en los primeros meses como en los posteriores, es que no sea de golpe porque, de ser así, puede sentirlo como un abandono”, asegura Zaiatz.
Entonces, en lugar de irse de un día para el otro nueve horas de corrido, conviene empezar unas semanas antes; en esa etapa de transición, lo ideal es que la mamá se vaya durante dos o tres horas cada día, eso le permitirá al bebé habituarse de a poco a la nueva situación y vincularse con su nuevo cuidador.
Por último, también es de gran ayuda tener la posibilidad de elegir cuándo regresar. Lo recomendable es volver a trabajar un miércoles o jueves, para que la primera semana sea más corta y el impacto menos fuerte.

¿Guardería o niñera?
Este es otro interrogante clásico, ¿qué es mejor? Lo cierto es que la respuesta única no existe, ya que se trata de una elección 100% personal, vinculada – más bien- a las necesidades y expectativas de cada familia. Además, no son excluyentes, el bebé puede pasar la mañana en un centro infantil o guardería y luego regresar a su casa con un cuidador.
La Lic. Zaiatz, agrega un dato: “Es importante aclarar que, al estar en guardería, los bebés comienzan a relacionarse con otros y es muy bueno para la parte social”.

Para muchas familias es una gran ventaja tener cerca a personas de confianza, como los abuelos, tíos o amigos para ejercer de cuidadores. Siempre lo ideal es que sea una persona capacitada y con experiencia para ello, y que además le brinde confianza tanto a la mamá como al papá. Por supuesto, dicha persona deberá conocer las rutinas del bebé y respetarlas para que la adaptación sea más amena.

Lactar y trabajar

Antes de regresar al trabajo la mamá, el bebé y el cuidador deben practicar la nueva rutina de lactancia. Ello implica la extracción de la leche por parte de la mamá y la alimentación al bebé por parte del cuidador. Estas son algunas recomendaciones:

  • Días antes de regresar al trabajo, la mamá que quiera continuar con lactancia exclusiva deberá extraerse leche y comenzar a armar su reserva. Lo ideal es buscar asesoría para conocer el procedimiento adecuado.
  • Durante el trabajo, la empresa debe permitir que la mamá tenga media hora para la extracción, si la jornada es de seis horas; si son ocho o más horas, la extracción debe realizarse en dos periodos, cada uno de media hora.
  • La extracción se debe realizar en un lugar privado y nunca en el baño, porque es un espacio antihigiénico. Antes de la extracción debe lavarse muy bien las manos y estar tranquila. Además, una vez realizada la extracción se debe guardar la leche en una heladera o en una conservadora con almohadillas frías.
  • Lo ideal es que la leche extraída sea brindada al bebé por el cuidador cuando la mamá no está en casa, y que ésta al regresar a su hogar continúe con la lactancia habitual.


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