Se acerca el momento de dar a luz. Te contamos cuándo es el momento de llamar al médico y a la partera para ir a la clínica a recibir a tu bebé

Si vas a ser mamá por primera vez, probablemente estarás llena de dudas respecto de lo que va a ocurrir antes, durante y después del tan esperado nacimiento de tu bebé o de tu beba. Te contamos cuáles son las principales señales para estar atenta y ¡con el bolso preparado!

¿Cómo me doy cuenta de que el parto se acerca?

En los días previos a que el parto se inicie comienzan a experimentarse algunas sensaciones nuevas o se incrementan otras preexistentes que se dan por el efecto de la gravedad, ya que la guagua comienza a descender para tomar su lugar en el canal del parto. Algunos signos y síntomas que se advierten son:

• Presión sobre el pubis.
• Dolor en la zona lumbar.
• Aumento de las secreciones vaginales.
• Expulsión de tapón mucoso, de 1 a 3 centímetro y textura gelatinosa que puede tener rastros de sangre, similar a si te hubieras orinado. S esto ocurre, lo más probable es que el parto ocurra dentro de las próximas 24 horas.

¿Cuándo se dice que el parto es inminente?

Para que el parto se inicie, lo más importante es la presencia de contracciones rítmicas ya que existe un período de descanso posterior a la contracción, luego de lo cual aparece otra inevitablemente (aunque tomes un antiespasmódico, te des una ducha de agua caliente o te recuestes a descansar). En un comienzo pueden sentirse dos en 10 minutos y luego se repiten hasta llegar a cuatro en 10 minutos.

¿Cuándo tengo que llamar al médico o a la matrona?

Cuando ya lleves una hora continua con contracciones de igual ritmo, o que se hacen más intensas, si sangres por los genitales o pierdes líquido por ellos. Ahí debes llamar al médico o a la matrona.

En todo caso, no te aflijas. En las primigestas el trabajo de parto toma alrededor de ocho horas, así que hay tiempo suficiente para preparase y llegar bien a la clínica. También es importante llamar si se rompió la bolsa de agua, presentas hemorragias vaginales, fiebre, dolor abdominal, dolor de cabeza agudo o alteraciones a la visión.

¿Qué ocurre cuando llego a la clínica?

Cuando ya has hecho el ingreso a la clínica, idealmente debieras llegar acompañada de tu pareja o uno de tus padres para que te ayuden en ese trámite. Por mientras, pasas a maternidad, donde te van a realizar las siguientes maniobras:

• Exploración vaginal para saber qué grado de avance tiene el trabajo de parto.
• Monitorización para escuchar al niño y ver la intensidad de las contracciones.
• Revisión de la historia clínica. Si es necesario debes aportar exámenes o antecedentes médicos de tu embarazo.
• Te ponen una camisa de la clínica que facilite los procedimientos que van a venir.
• Se canaliza una vía venosa para tener un lugar donde administrar medicamentos.

Cuando estás en la sala de parto

• Te hacen un enema para evacuar los últimos 10 a 15 centímetros del intestino.
• Te ofrecen la anestesia epidural.
• Te hacen un tacto vaginal cada una o dos horas para ver cómo va avanzando el parto.
• Continúa la monitorización constante.
• Cuando se llega a la dilatación completa se inicia el parto como tal y toda la sala se prepara para el evento. Se transforma la cama y los profesionales médicos se ponen vestimenta estéril.

¿A qué se le denomina trabajo de parto?

Se denomina así al conjunto de acontecimientos que ocurren para permitir que nazca tu hijo. Como todo proceso tiene un inicio, una evolución y un fin. sus etapas son:

• Dilatación: el cuello del útero se ablanda y se dilata como consecuencia de las contracciones y del apoyo de la cabeza de la guagua que ejerce presión sobre el cuello uterino. Para descender, tu hijo efectuará distintos movimientos que le permitirán acomodarse. Cuando lo logra, se dice que se ha “encajado”, ya que no puede volver a la posición anterior. Durante este período se administra la anestesia epidural y el dolor puede intervenir de distintas maneras para ayudar al nacimiento, ya sea rompiendo artificialmente la bolsa o incrementando las contracciones sin son insuficientes con goteo de hormona oxitocina.

• Expulsión: Comprende desde la dilatación completa, de 9 a 10 centímetros, hasta la salida de la guagua, donde para evitar desgarros en la zona genital, se realiza una pequeña incisión o episiotomía. Al penetrar la cabeza del niño en la pelvis se desencadena un reflejo en la madre que la lleva a comprimir sus músculos abdominales, tratando de expulsar al niño. Es seguramente la parte más cansadora del parto, ya que requiere que la madre efectúe los denominados pujos (inspirar profundamente reteniendo el aire y, con la boca cerrada, realizar fuerza en dirección a los genitales), al momento que venga una contracción.

El hecho de que se les pida a las mamás que pujen cuando viene una contracción, se permite optimizar la eficiencia de éstas. El ideal es que el pujo sea lo más prolongado posible y si por efecto de la anestesia no siente cuándo vienen las contracciones, se les pide que miren el monitor.

Cuando el niño nace, el médico corta el cordón umbilical -ayudado por el padre- y se le pasa inmediatamente a la madre para potenciar el apego. Después de un tiempo se llevan al recién nacido a una cunita térmica, ubicada al lado de la mamá, donde se procede a limpiar su cuerpo, aspirar las secreciones, aplicar colirio en los ojos para evitar infecciones, administrarle vitamina K, verificar el peso, medirlo y ponerle su pulsera identificatoria, luego de lo cual se lo devuelven a la madre para que continúe el apego y pueda, idealmente, acercarse al pecho y comenzar la lactancia.

• Alumbramiento: Es el período cuando salen los anexos oculares, es decir, la placenta y la bolsa de agua. Por lo general ocurre a los pocos momentos después del nacimiento. En estos instantes el médico debe observar que el útero se esté retrayendo en forma adecuada, atento ante cualquier riesgo de hemorragia.

Fuente: Clínica Las Condes

Avatar photo
Author

Write A Comment