Durante el embarazo, el cuerpo de la mamá sufre distintos cambios. Entre ellos puede aparecer la diabetes gestacional

El nombre puede asustar: diabetes gestacional. Sin embargo y pese al temor que quizá produce escuchar este diagnóstico, no es un trastorno grave.

“Conocemos como diabetes gestacional a la que que sufre una mujer durante el embarazo”, explica Diego Ríos, (MN 86289), Jefe de Maternidad en el hospital Dr Alberto Duhau y sigue  “no se conoce una causa específica de por qué se produce pero se cree que las hormonas del embarazo reducen la capacidad que tiene el cuerpo de utilizar y responder a la acción de la insulina. Se calcula que el 10% de las embarazadas la padecen”.

“Venía con un embarazo genial. Pero entrando al sexto mes empecé a aumentar de peso. No me sentía mal ni tenía ningún síntoma alarmante pero mi obstetra me indicó estudios de sangre y luego una prueba de glucosa que confirmaron el diagnóstico de diabetes gestacional”, cuenta Marcela Rodríguez, empleada y mamá de Nacho. La diabetes suele manifestarse en los últimos meses de embarazo. Esto ocurre porque es el momento en que el bebé y la placenta crecen a un ritmo mayor y generan más y más hormonas que contrarrestan la insulina que produce el cuerpo de la mamá.

Aunque la mayoría de las mujeres no sufren ninguna consecuencia y tampoco el bebé que esperan es importante controlarla. Aunque son bajos los riegos puede suceder que sin un control adecuado el bebé nazca con exceso de peso lo que le ocasionará problemas al momento del parto. También es mayor el riesgo de un nacimiento prematuro. En la mamá puede desarrollar problemas de tensión arterial alta y que en el futuro padezca diabetes tipo 2.

Ante el diagnóstico, se la suele controlar con un programa de dieta y ejercicios.  La dieta tiene por objetivo controlar las proporciones de hidratos de cabrono, proteínas y grasas que ingiere la mujer para evitar sobrecargar a su organismo de glucosa.

En algunos casos cuando este tratamiento no alcanza se recurre a la “utilización de insulina inyectable de depósito con monitoreo glucémico en seis oportunidades durante el día. Se realiza pre y post desayuno, almuerzo, merienda y cena. Con correcciones con insulina cristalina de rápida acción” explica Ríos y advierte “Debemos tener en cuenta que se encuentra contraindicado el uso de hipoglucemientes orales durante toda la gestación”.

Es importante destacar que la diabetes gestacional puede prevenirse. Para esto es preciso consumir alimentos saludables durante el embarazo. Lo aconsejable es seguir un plan de alimentación saludable elaborado por el médico o un nutricionista. También es recomendable en la medida de lo posible realizar algo de ejercicio físico. Una caminata siempre ayuda. Se puede nadar o hacer yoga por un lapso de 30 a 45 minutos.  En los controles habrá que medir los niveles de glucosa en sangre y de ser necesario tomar los medicamentes que nuestro médico de confianza nos indique. Fernanda Baztán, psicopedagoga y mamá de Julián y Pedro, comparte “Cuando escuché el diagnóstico me asusté. Pero todo fue más simple. Las inyecciones ni las sentí. Fue agradable salir a caminar. La dieta me ayudó a no aumentar de peso en exceso, algo que no controlé bien en mi primer embarazo”.

Recordemos que la mayoría de las mujeres diagnosticadas con este trastorno dan a luz un bebé sano y sin malformaciones. Las mamás tampoco sufren consecuencias. A pesar de que el término puede asustar, la diabetes gestacional, es mucho menos compleja que su nombre.

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