Tirar petardos y fuegos artificiales es una costumbre que muchas personas realizan en las fiestas, pero no todos lo pasan bien

Las Fiestas son un tiempo de alegría y reencuentro con familiares. En la mayoría de los hogares se arma el arbolito, se prepara un pesebre y se acuerda con quién se pasará la Navidad y el Año Nuevo. Algunas personas deciden festejar lanzando petardos o fuegos artificiales. El cielo se llena de luces y la noche de ruidos. Sin embargo, en los últimos años aumentó el conocimiento que el uso de fuegos artificiales genera un riesgo innecesario. “De chico, en mi barrio siempre tirábamos petardos. Era una diversión de los grandes y se nos permitía participar cuando teníamos diez años. Seguí esa costumbre, pero hace unos años al ser papá me di cuenta lo peligroso que era utilizar pirotecnia y decidí no usar más”, relata Ernesto Peña, comerciante y papá de Mateo y Luna. 

La decisión que tomó Ernesto está avalada por las cifras. En la Argentina, según datos de la Sociedad Argentina de Pediatría, cada año se atienden más de 1000 personas por accidentes con pirotecnia. De ellas, el 50% son niños. Respecto a la distribución de las lesiones, el 40% son en la cabeza (ojos 15 a 30 %). En cuanto a miembro superior: las manos y dedos son afectados el 20 a 40%. También se producen lesiones en miembros inferiores (algunos en pie por pisar artefactos), tronco y genitales (artefactos pirotécnicos en bolsillos). Estas incluyen desde pequeñas quemaduras, hasta perdida de dedos o ceguera irreversible.

No hay que perder de vista que muchos artefactos de pirotecnia, además de producir quemaduras, generan un potente estruendo que genera muchísimo estrés y nervios. Las personas que más sufren esta situación son los ancianos, los bebés y los niños con aumento de la sensibilidad auditiva. Un grupo particularmente vulnerable son las personas con discapacidad cognitiva o neurológica, que no llegan a comprender la causa de las explosiones.  Verónica de Toro, pediatra (MN 138.175) señala que “Los niños con trastornos generalizados del desarrollo y trastorno del espectro autista padecen estas situaciones, ya que tienen afectación de la sensibilidad auditiva con oídos sumamente sensibles”.  

Para los niños con condición del espectro autista el ruido de un petardo o cualquier pirotecnia es sumamente intenso y lo siente de manera muy vívida. La situación les genera muchísimo estrés y un gran nivel de alteración conductual y emocional. Al ser totalmente impredecibles, no se pueden preparar y lo viven con muchísima angustia, se desorganizan. 

Por eso, en el caso de utilizar pirotecnia como parte del festejo, de Toro nos brinda algunas sugerencias para intentar reducir el riesgo:

-Utilizar solo pirotecnia autorizada, en envoltorio original y en lugares abiertos

-Conservarlo en un lugar seguro (no en bolsillos o zonas expuestas a calor) y alejado de los niños

-No permitir que los niños manipulen pirotecnia. Al hacerlo, seguir instrucciones del fabricante. 

-Encender los artefactos en el piso, Nunca en las manos. 

-No introducirlos en recipientes ni arrojarlos debajo de vehículos

-No tocar elementos de pirotecnia que han fallado o no han explotado

Hasta los que parecen más inofensivos pueden causar lesiones graves. Las estrellitas pueden producir lesiones en piel y ojos. Las bengalas alcanzan temperaturas en la punta que pueden provocar quemaduras de 3er grado o prender la ropa.

El uso de pirotecnia puede provocar lesiones irreversibles. Nunca debemos subestimar los riesgos. Como adultos responsables siempre recordar que los fuegos artificiales no son juguetes. Los niños no deben manipularlos ni estar cerca de las personas que lo hacen.

El ministerio de Salud de la Nación brindó una serie de pautas en el caso de accidentes:

  • Si cae fuego sobre la ropa, se lo debe sofocar envolviendo al afectado con una manta o haciéndolo rodar sobre el suelo.
  • La víctima no debe caminar y menos aún correr.
  • Si se produce una quemadura más leve, se recomienda lavar la zona lesionada con agua fría para calmar el dolor y frenar la acción calórica.
  • Cubrir esa misma zona con paños limpios, toallas o sábanas. No deben colocarse cremas, pomadas ni ungüentos caseros.
  • En caso de que se produzcan incidentes con compromiso ocular, no deben tocarse los ojos.

¿Qué hacer cuando ocurre una lesión ocular causada por fuegos artificiales? La Sociedad Argentina de Pediatría indica:

  • Buscar atención médica inmediata.
  • No frotar ni enjuagar los ojos.
  • No presionar
  • No retirar los objetos que están atrapados en el ojo.
  • No aplicar pomadas ni tomar medicamentos para el dolor como la aspirina o el ibuprofeno.

En todos los casos se debe asistir sin demora al centro de salud más cercano. Para quienes vivan en la Ciudad de Buenos Aires, los centros especializados son el hospital oftalmológico Santa Lucía— Av. San Juan 2021—, y el Dr. Pedro Lagleyze—Av. Juan B. Justo 4151. También el Hospital Municipal de Quemados en Av. Pedro Goyena 369. Todos esos centros cuentan con guardias especiales por las fiestas. Los habitantes de las provincias deben acudir al centro de salud más próximo.

Cuidado con los corchos
Aunque no sea pirotecnia se debe tener especial cuidado al destapar botellas de bebidas espumantes, ya que los denominados “corchazos” pueden ocasionar daños en el rostro, principalmente en los ojos.


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