Las hemorroides son una de las molestias frecuentes del embarazo. A menudo se las considera un tema “tabú”, pero se les debe prestar atención.

Quizá por la zona donde están ubicadas muchas personas que padecen hemorroides ocultan o minimizan esta dolencia y esto incluye a las embarazadas. El 70% de las mujeres embarazadas presentan estreñimiento debido a los cambios de motilidad intestinal que generan los altos niveles de progesterona y esto con frecuencia provoca hemorroides. Estas venas hinchadas en el ano y en la parte inferior del recto pueden suceder en cualquier momento del embarazo pero aparecen con mayor frecuencia en el tercer trimestre. Aunque suelen ser un problema “menor” y que no implica riesgos para la salud ni de la mamá del bebé suelen ser muy molestas y se hacen sentir.

Las hemorroides pueden estar dentro o por fuera del cuerpo. Si se trata de hemorroides internas, se presentan justo dentro del ano, donde comienza el recto. Cuando son grandes pueden salirse (prolapso). El problema más común con las hemorroides internas es el sangrado durante las deposiciones, pero no suelen doler tanto como las externas, incluso a veces ni se siente la molestia.

Las hemorroides externas, en cambio, aparecen por fuera del ano. Suelen ser muy incómodas ya que causan dificultad a la hora de sentarse, moverse, encontrar la postura adecuada para dormir y sobre todo en el momento de limpiar el área después de una deposición. Al higienizar la zona es cuando se las puede apreciar ya que son protuberancias duras y sensibles.

Entre los síntomas molestos, las hemorroides suelen provocar picazón, quemazón y dolor en la zona afectada. En algunas ocasiones también puede haber sangrado. 

Tratamiento y alivio

Hay ciertos calmantes naturales que calman las molestias.

Los baños de asiento con malva y agua templada. La temperatura del agua no debe estar ni muy fría ni muy caliente ya que empeora los síntomas.

Higienizarse con toallas húmedas en vez de usar papel higiénico. La higiene tras defecar es muy importante. Es aconsejable utilizar agua corriente templada, con la ayuda de un jabón suave y siempre higienizando la zona con cuidado. La limpieza se hará desde la vagina hacia el ano, y se procurará que la zona no quede húmeda.

Utilizar cremas específicas o analgésicos indicados por tu ginecólogo.

Usar  ropa interior de algodón, que es más suave y permite la transpiración.

Mejor prevenir

Para disminuir el riesgo de padecerlas lo ideal es mantener una buena hidratación, bebiendo mucha agua y consumir alimentos ricos en fibra. No olvidar comer mucha fruta y verdura, granos integrales. El café y los picantes están prohibidos.

Si lo considera necesario, el médico puede recomendar algún suplemento natural de fibra si lo consideramos necesario.

Asesoró Diego Ríos, ginecólogo (MN 86289), Jefe de Maternidad del hospital Dr. Alberto Duhau

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