La flexibilización del aislamiento obligatorio y la llegada del tiempo lindo permitieron los paseos recreativos. Pero al momento de salir, surge la duda ¿quiénes deben usar tapabocas?

La pandemia mundial de Covid nos obliga a una “nueva normalidad”. Poco a poco, por prevención y obligación, nos vamos acostumbrado al uso cotidiano del alcohol en gel, a lavarnos las manos con cuidado y no a las apuradas, y al difícil pero necesario distanciamiento social. Pero sin dudas, uno de los cambios de conducta más notorios es el uso de barbijos. Algunas naciones, como China y Japón, hace décadas lo tenían interiorizado para evitar contagios de gripe o resfriado. Pero en nuestra cultura, el tapabocas solo se reservaba a algunos ámbitos reducidos y muy específicos como los hospitales o las fábricas de alimentos.

Hoy es impensable salir sin un tapabocas que nos ayude no solo a prevenir el Covid sino cualquier enfermedad que se transmite por aire. Pero en este cuidarnos y cuidar surgen dudas acerca de si los bebés deben usar los barbijos en las mismas condiciones que los adultos. La respuesta es corta y contundente: no.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría advierten que poner máscaras faciales en bebés y niños pequeños para protegerlos contra el coronavirus podría resultar mortal. “Las máscaras podrían dificultar la inhalación y la exhalación para los niños menores de dos años dado que tienen vías respiratorias más pequeñas, tienen que trabajar más para absorber oxígeno a través de una máscara y pueden reinhalar el dióxido de carbono espirado, y si pueden advertir la dificultad para respirar, no pueden comunicarse fácilmente si tienen problemas para respirar y no pueden quitarse la máscara lo que podría provocar asfixia”, explican en su sitio oficial.

Otra dificultad es el ajuste. Si el barbijo está muy apretado le dará menos acceso al aire, pero si está muy flojo no le brindará la protección adecuada. Tampoco se debe olvidar que bebés suelen babear o expulsar secreciones de sus narices. Estas acciones, normales y cotidianas, humedecen y ensucian la tela del tapabocas. Si los bebés tocan la tela y luego otra superficie, pueden convertirse en una fuente de contagio.

“La primera vez que salí con Uma, mi beba de dos años, cometí el error de no consultar con mi pediatra si debía ponerle barbijo”, comparte Victoria Etcheverry y sigue “mi mamá le hizo uno hermoso, cosido a mano y a su medida”. Pronto, Victoria se dio cuenta de que era una mala idea. “Como Umi no podía respirar bien empezó a tirar para tratar de sacárselo, las cintas se le enredaban en la oreja y se podía lastimar. Así que el barbijo terminó en la basura y yo aprendí que mejor consultar antes de ‘meter la pata‘”.

Vale recordar que el tapabocas no es para protegerse a uno mismo, sino a los demás ya que evita que las gotitas de saliva de una persona infectada se diseminen y alcancen a otros. Por eso, los pediatras insisten en que la mejor manera de proteger a los chicos es mantener el distanciamiento social, no asistir a sitios muy concurridos y obligar a que todos se laven las manos antes de tocar al bebé o al niño pequeño.

En cuanto al uso de las mascarillas, desde SAP también indican que “El empleo de mascarilla higiénica es recomendable recién a partir de los 3 años”. Tanto la colocación, como el uso y la retirada de la mascarilla en los niños debe estar siempre supervisada por un adulto. En suma, nada difícil de cumplir si no se pierde de vista el objetivo fundamental: cuidar y cuidarse.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que solo los niños mayores de 12 años deberían llevar tapabocas en las mismas condiciones que los adultos.

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