Al momento de elegir el nombre del bebé se deben tener en cuenta algunos criterios legales. La mayoría de los nombres están permitidos pero no todos.

Elegir el nombre del bebé que llega es una de las actividades más lindas y también más complejas del tiempo de espera. El nombre identifica y será salvo rarísimas excepciones “para toda la vida”. 

Al elegirlo los criterios son muchos. Están los que prefieren seguir una tradición y repiten en el hijo el nombre de su padre, abuelo y bisabuelo o lo que priorizan el del ídolo deportivo. En este último caso y para comprobarlo alcanza con un dato. Un año y medio antes y después de la Copa del Mundo de México, entre enero de 1985 y diciembre de 1987, de cada 18 bebés nacidos en la Argentina, uno fue llamado Diego, en honor a Maradona que estaba en su apogeo. El fenómeno no fue solo en nuestro país. Aunque parezca increíble, para esa época uno de cada 3 bebés nacidos en Brasil lleva el nombre de Diego Maradona.

Otras familias prefieren ser originales, creativos y también transgresores. Entre los famosos varios llamaron la atención. La actriz Eugenia “China” Suárez le puso a la hija que tuvo con el actor Benjamín Vicuña, Magnolia. Años antes ya había asombrado cuando anunció que bautizaría Rufina a la hija que nació de su pareja con Nicolás Cabré. La modelo Dolores Barreiro fue mamá de cinco hijos con su ex esposo, Matías Camisani. Para dos de ellos prefirieron nombres clásicos: Valentino y Salvador. Los otros tres tienen nombres muy poco comunes: Milo, Suria e Indra. Si de nombres originales se trata el que se lleva el premio mayor es el tenista Guillermo Vilas. Sus hijas se llaman Andanin, Lalindao e Intila. Seguramente en la elección influyó que la mamá de las chicas, Phiangphathu Khumueang es tailandesa.

En casi todos los países, el Estado cuenta con regulaciones para el nombre de los niños. En general se intenta cumplir con ciertas normas gramaticales y preservar al niño de un posible bochorno futuro. En Alemania, a una pareja turca se le impidió poner a su hijo el nombre de Osama Bin Laden. En Japón, cuando los padres van a registrar a los recién nacidos, las autoridades locales los rechazan si no creen que sea un nombre apropiado. En 1993, no se permitió a una familia poner Akuma -que significa “demonio”- a su hijo.

En cambio, el Reino Unido y Estados Unidos ostentan una política mucho más flexible. Los estadounidenses pueden llamar a sus hijos prácticamente de cualquier manera. De hecho, los padres lo ven como una importante muestra de la libertad de expresión consagrada en la Constitución. Así fue como el actor Nicolas Cage nombró a su hijo Kal-El, que es el nombre real de Superman.  Cameron Diaz y su marido, Benji Madden, a su niña le pusieron Raddix, un nombre único ya que lo inventaron ellos. La hija mayor de Gwyneth Paltrow, recibió el original nombre de Apple y el cantante Sting  para su hija mayor se decidió por un color, el fuscia, y con ese nombre continúa hasta hoy: Fuschia Sumner.

En nuestro país, se empezaron a eliminar las restricciones a partir de 1999 para que se puedan utilizar los nombres que deseen los padres y madres (incluso los extranjeros y los aborígenes).

Sin embargo hay excepciones. Como indica la página oficial del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos no se pueden inscribir más de tres nombres porque no hay espacio en el DNI, tampoco está permitido inscribir el mismo primer nombre a hermanos vivos, no se permite usar un nombre de mujer para un varón o viceversa (salvo que sea José María, Andrea, Carmen, René, Tránsito, Rosario o Luján), ni los que sean extravagantes o resulten ofensivos. Sí. Pueden inscribirse nombres aborígenes o derivados de voces aborígenes autóctonas y latinoamericanas.

Todos los años, el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires realiza un  informe con los nombres más elegidos. Por la pandemia no se realizó en el 2020. Pero se informó que en Isabella, Sofía y Benjamín fueron los nombres más elegidos para los bebés nacidos en el 2019 en la ciudad de Buenos Aires.
Mateo y Valentina fueron los nombres que siguieron en la lista de los más populares, al igual que Joaquín, Emma, Agustín, Felipe, Gael, Martina y Bautista.
En el Registro también se destacaron nombres como Tahiel o Eluney de origen mapuche, o Iker de raíz vasca, que significa “portador de buenas noticias”. Esperanza, Luz, Alma, Estrella, Brisa y Cielo fueron también elegidos para nombrar a las niñas.
Smith o África son nombres poco habituales que resaltaron en el informe. Y es extensa la nómina de nombres que solo fueron elegidos dos veces: Adán, Alaska, Alem, Amaranta, América, Bahiana, Calia, Catrina, Cosmo, Ellen, Heidi, Kaiser, Magnus y Penélope, entre muchos otros, según informó la agencia Télam.
La estadística de ese año coincidieron con la de 2018 a nivel nacional, ya que Isabella y Benjamín fueron los nombres más elegidos en Argentina, según el Registro Nacional de las Personas.

Otro dato llamativo fue la utilización de nombres neutros, tanto para nenes como para nenas. En esa categoría Anderson fue de los más elegidos. En cuanto a nombres que se prohibieron hubo dos casos llamativos.  Unos padres que querían ponerle Satanás a su bebé y desde el Registro Civil les hicieron entender que no era razonable. El otro nombre prohibido fue Nada. Un matrimonio quiso inscribir de esa manera a su hija en 2018 pero tampoco fue aprobado por el Registro.

El nombre a través de los años
Para conocer cómo fue la evolución de la popularidad de los nombres en los últimos 100 años, -en base a los datos del Registro Nacional de las Personas del Ministerio de Interior- se desarrolló una web que contempla cuántas personas se llamaron como uno en la Argentina desde 1922 hasta 2015. 
Cada persona puede ingresar su nombre y fecha de nacimiento y chequear las variaciones que se produjeron durante esa línea de tiempo. La base de datos, contiene casi 3 millones de nombres, pero no computa los últimos seis años. 
Consultala en: nombres.datos.gob.ar

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