Aunque a primera vista este abultamiento en los testículos nos puede preocupar, en general es un proceso benigno

Nuestro bebé se ve sano y de buen humor, sin embargo notamos un tamaño anormal testicular. En la consulta el pediatra diagnostica hidrocele, una inflamación del escroto que ocurre con frecuencia en recién nacidos y durante el primer año de vida. Casi la mitad de los recién nacidos la presenta y es más habitual en los bebés prematuros. En la mayoría se soluciona de manera espontánea. Cuando persiste más allá del primer año, o se acompaña de otra sintomatología, será necesario el tratamiento quirúrgico. Verónica de Toro (MN 138.175), médica pediatra nos respondió estas preguntas que nos ayudarán a saber en qué consiste y cómo tratarla.

¿De qué se trata?

Cuando hablamos de hidrocele, nos referimos a la acumulación de líquido en el interior del escroto que es la bolsa que contiene a los testículos. Puede aparecer de un solo lado o en algunos casos, ser bilateral. 

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando un niño presenta hidrocele, se aprecia un aumento de tamaño de la bolsa escrotal. Este aumento de tamaño, no siempre es constante y puede modificarse por diferentes factores como ser la posición del niño. No es habitual que la presencia de hidrocele produzca dolor ni enrojecimiento en la zona, por lo que si el niño refiere alguno de estos síntomas, es prudente hacer una consulta por guardia.

¿Cómo tratarla?

El tratamiento del hidrocele no es una urgencia. La resolución suele ser espontánea en el primer año de vida y de no ser así, el pediatra solicitará la evaluación por el especialista.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía está indicada si la presencia de líquido en el escroto se acompaña en el intestino, lo que significa que además del hidrocele hay una hernia y por esto debe ser resuelto quirúrgicamente.

Por otro lado, probablemente ser necesaria la cirugía si el hidrocele no se reabsorbió luego del año de vida.

¿Qué consecuencias puede tener a futuro?

No suele ser una patología que genere complicaciones a futuro.Agradecemos la colaboración de la doctora Verónica de Toro para esta nota. Podés consultarla en su IG: verodetoro_pediatra

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