Imprescindibles, nos acompañan con sus saberes y les confiamos nuestro mayor tesoro: los hijos.

Cada 20 de octubre en nuestro país se celebra el Día del Pediatra. La fecha se instauró en 1973 durante el Congreso Mundial de Pediatría, realizado en la Argentina. Se conmemora la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), creada esa misma fecha, en el año 1911. Los médicos pediatras se encargan de la prevención del niño sano y de realizar los diagnósticos y tratamientos de enfermedades en bebés, niños y adolescentes. De acuerdo a los registros más recientes, la SAP cuenta, al menos, con 19.000 pediatras afiliados y diseminados en todo el territorio nacional. 

Para celebrar este día compartimos con ustedes este texto de Ingrid Beck y Paula Rodríguez. Con humor afirman que “aunque no existan ni el hijo ideal ni el marido ideal, el pediatra ideal ¡existe!” y brindan algunos indicios para descubrirlo:

Te mira a los ojos cuando te habla y sonríe: si es que no tiene nada grave para decirte, claro.

Te da su número de celular y te dice que lo llames cuantas veces quieras y te atiende siempre o casi siempre. Lo que pasa es que los pediatras además de trabajar suelen tener su propia familia o se van de vacaciones o deciden dormir una noche entera.

Te dice lo que querés escuchar porque a veces lo que necesitás es contención.

Te llama a tu casa porque cuando hablaste te notó angustiada.

Coincide en lo que pensás acerca de la crianza de tu hijo.

Te muestra como quien no quiere la cosa el “percentilo” pero no hizo un pacto con este demonio, terror de padres y madres cada vez que miden y pesan a sus hijos. Y no lo menciona, a menos que sea necesario.

Guía inútil para madres primerizas”, de editorial Sudamericana.

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