El confinamiento que provocó el Covid impactó en todos los aspectos de la salud, entre ellos la nutrición.

Aunque no seamos expertos en salud, casi todos sabemos que la pandemia impactó en casi todos los aspectos de la salud física y psíquica de las personas, entre ellos la nutrición. Los adultos pero también los niños requieren de una alimentación variada y saludable que el confinamiento no siempre permitió. En la actualidad, los profesionales de la salud observan que se incrementó la obesidad infantil incluso en los bebés por eso surgen a diario consultas de madres y padres sobre qué hacer.
“Debemos precisar que la obesidad en el caso de los bebés marcó  un crecimiento, y esto se traduce principalmente en errores a la hora de alimentar al lactante”, explica Sergio Farinelli, especialista en obesidad infantil e infancias y sigue “si bien la obesidad en los bebés no es muy frecuente antes de los seis meses, cuando se alimentan exclusivamente con lactancia materna o leche artificial.  Sin embargo, ya es frecuente encontrar bebés que padecen obesidad a partir de esa edad, momento en que se comienza a introducir la alimentación complementaria a través de alimentos sólidos”. Farinelli señala que el desfasaje entre un peso saludable y otro que no lo es se produce cuando madres y padres le ofrecen al bebé grandes cantidades de alimentos, y en muchos casos antes de tiempo. La incorporación de productos dulces y salados, con excesos de sal, azúcar y grasas, en una etapa en la que la movilidad del bebé es muy reducida también provoca un aumento de peso.

Este sobrepeso hace que el bebé retrase sus movimientos, (presenta dificultad para moverse por el exceso de peso), lo que implica que pospondrá su accionar para caminar, sentarse o lo que muchos bebés hacen primero, que es gatear.

El “peso” de la pandemia

En tiempos de confinamiento, muchos adultos y niños comieron más de lo habitual. Los motivos fueron variados: el encierro, el aburrimiento o el “comer porque sí” fueron algunas causas. “Todo esto encuentra concordancia con la baja interacción social que predispone a comer por estímulos como tristeza, miedo y enojo, reforzando el concepto del ‘comer emocional’ y el típico ‘picoteo’”, explica Farinelli.  

Sin embargo no todo fue negativo. El especialista en obesidad infantil reflexiona “Si pensamos el confinamiento de la pandemia como algo positivo para los niños y su alimentación, estos tuvieron la oportunidad de compartir más horas con sus familias, lo que motivó la comensalidad y la participación en la preparación de las comidas. La intervención en la elaboración de esta, y el comer con la familia son factores protectores para hábitos alimentarios saludables y duraderos, por lo tanto preventivos de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad”.

Qué podemos hacer para combatir el sobrepeso y la obesidad en la infancia

“Lo principal para erradicar el sobrepeso y la obesidad en la infancia, es considerar que dentro de lo que todos creemos es la “nueva normalidad”, la cual está contextualizada entre otras cosas por un aumento de los índices de obesidad infantil, es entonces clave y prioritario que a partir de este escenario se tornen medidas y acciones que deriven en un impacto directo en la corrección de los índices de obesidad infantil”, dice Farinelli y da algunas pistas de acciones que podemos implementar desde casa.

1 – Promover una dieta variada, y saludable presentando esta en las cantidades adecuadas para la edad de cada infante.

2 – No picar entre horas. Picar entre horas suele engordar porque en general consumimos hidratos de carbono, grasas y dulces.

3 – Beber agua. Se debe evitar, en lo posible, la ingesta de bebidas azucaradas, incluidos los zumos (aunque sean naturales, es mejor que coman la fruta fresca) y las bebidas energéticas se deben evitar por completo.

4 – No a las comidas chatarras y en general a todos los alimentos precocinados y ultraprocesados. Nada de esto es ideal para la mesa de los infantes, al igual que para la ingesta familiar.

5 – Actividad física. Este punto es clave, sobre todo en esta época de pos pandemia. En general, la recomendación es que realicen actividad física durante una hora por día, y al menos 3 veces por semana.

Para concluir recordemos que los infantes una vez que aprenden e incorporan hábitos, estos los transforman y pasan a ser educadores de su propia familia. Así lo hacen desde la ecología, las normas de tránsito, y respecto a la alimentación, primero debemos enseñar, después guiar, para luego sí escuchar.

Sergio Farinelli es especialista en obesidad infantil e infancias. Podés consultarlo en @serfarinelli

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