Es una afección común en el verano. Algunas pautas para estar alerta.

Con la llegada del calor los casos de diarrea aumentan sobre todo en lactantes y chicos de hasta cinco años. Federico Díaz, pediatra (MP 23233) @elpediatra_fede nos explica cómo tratar esta situación sin desesperación pero con cuidado.

“Lo primero es definirla. Un bebé con diarrea es el que hace caca con más fluidez, con más frecuencia o con consistencia más bien líquida. La mayoría de las veces ocurren las tres cosas al mismo tiempo por lo que resulta muy sencillo identificarla”, señala Díaz.

¿Cuándo nos tenemos que preocupar? “Lo más importante es el estado de hidratación del bebé. Un niño que tiene diarrea y no incorpora líquidos fácilmente se puede deshidratar. Por eso si el bebé es entre recién nacido y tres meses, el tiempo que solo incorpora leche, hay que estar muy atento que tome leche en forma frecuente y que lo haga con energía y ganas. 

Pasados los seis meses, cuando probablemente ya incorporen un alimento sólido, probablemente es no que no quiera comer. No hay que preocuparse si el bebé no quiere comer porque los intestinos están inflamados, están irritados y lo más probable es que no quiera comer. Lo más importante será entonces que incorporen líquidos. Y cuando hablamos de líquidos hablamos de leche o de agua. No jugos, gaseosas y mucho menos algún tipo de té.

Díaz remarca “Si tú bebé tiene diarrea común, sin moco ni sangre, y se encuentra normohidratado, es decir que hace pis, tiene saliva en la lengua, si llora aparecen lágrimas en sus ojos y bebe líquido con frecuencia y energía, entonces es una diarrea que podemos controlar en nuestras casas. Pero si nada de esto ocurre y la diarrea tiene sangre o tiene mucho moco son indicaciones para acercarse a una guardia con rapidez. Así se podrá evaluar que el bebé este hidratado y la diarrea no sea complicada”.

En general la diarrea desaparece entre los 3 y 5 días de haber surgido y sin necesidad de medicación. Para evitarla lo mejor será:

  • Lavarle las manos a los chicos antes de comer. Lavarse las manos antes de preparar alimentos y mamadeas
    Cuidar una buena hidratación y nutrición del pequeño.
    Lavar bien las frutas y verduras antes de consumirlas. Luego de tocar y cortar carne cruda, lavar cuchillos, tablas y manos
  • Usar agua potable y segura para preparar leche en polvo y no dejar sobrantes de leche en mamaderas.
  • Guardar la comida en la heladera y asegurar siempre que no se corte la cadena de frío
  • Cocinar bien las carnes, como el pollo, la carne vacuna y el pescado.
    En caso de tener pileta, recambiar periódicamente el agua. Evitar que ingieran agua de la pileta, lagunas, ríos o mar.

Agradecemos la colaboración de Federico Díaz, podés consultarlo y seguirlo en: IG @elpediatra_fede

Carestino
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