Aunque todavía no sepan leer podemos comenzarle a transmitir el placer de disfrutar de la lectura.

No saben leer, ni distinguen lo que son los libros, sin embargo les gusta tener ese objeto en sus manos. A un bebé no le podemos enseñar a leer pero sí empezarle a mostrar ese mundo tan entretenido como emocionante que es la lectura. Desde la Fundación Leer indican que “En la actualidad se sabe, a través de diversas investigaciones, que los niños comienzan a construir conocimientos sobre la lengua escrita en los primeros momentos de la vida, desde que nacen. Los bebés están preparados para comenzar a disfrutar de los libros, las lecturas, las rimas y las canciones”. Por eso, cada familia puede compartir actividades sencillas que los niños pequeños se conviertan en futuros grandes lectores.

Los adecuados

Entre los 0 y 3 años los libros indicados son los:

  • Libros de tela, goma o cartón con páginas gruesas que pueda manipular.
  • Libros con objetos familiares para nombrar.
  • Con historias simples protagonizadas por niños de su edad.
  • Con rimas y juegos de palabras.

Libro Móvil

A partir de los seis meses se puede presentar a los bebés libros con ilustraciones. Comenzar con los de goma, muy coloridos para que los incorporen como parte de sus juguetes. Al salir de paseo, llevar uno o dos libros de cuentos en el bolso y ofrecérselos. Así los libros comenzarán a ser parte de su mundo cotidiano.

Un lugar mágico

Hace unos años Natalia Oreiro contó que su hijo, Ata “muere por que le lea cuentos y es algo que hacemos muy seguido: el año pasado, por ejemplo, los viernes lo pasaba a buscar por el jardín y lo llevaba a una librería para leerle cuentos. los libros generan en los chicos lugares de fantasía y conocimiento”. La experiencia que compartió la artista muestra otra gran idea: la visita a una librería. La mayoría ofrece rincones infantiles donde los chicos pueden hojear y jugar con los libros que quieran. Una experiencia tan divertida como enriquecedora.

Antes de dormir

Contarles un cuento previo a darles el beso de las buenas noches. Esto se convierte en un ritual esperado por los chicos y en un momento muy bello para compartir. Es cierto que por las actividades cotidianas, a veces los adultos nos sentimos muy cansados. Sin embargo, este momento no solo es ideal para estimular la fantasía de los chicos y su contacto con la literatura, también nos ayuda a los adultos a entrar a un mundo maravilloso donde el cansancio del día se alivia.

Estimular sin imponer

Los adultos no siempre tenemos ganas de dedicarle un tiempo a la lectura o leer libros más “profundos”. A los peques de la casa les puede pasar lo mismo. El objetivo es que los chicos se sientan incentivados pero no presionados. El mejor estímulo es que nos vean leyendo y entonces, nos quieran imitar.

Pequeñas grandes estrategias

Leer un poco más cada día a medida que notemos que nuestro bebé está interesado.

Señalar y nombrar las ilustraciones de los libros.

A medida que nuestro aprende a hablar, proponerle nombrar las cosas que ve en los libros.

Destinar cada día un momento para leer y compartir libros con el bebé. Hacer que esto forme parte de su rutina.

Armar un pequeño espacio para los libros, que los pueda tomar, tocar, hojear y no sienta que son objetos “sagrados”.

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